El Alternative Stage del Parque O’Higgins no solo vibró con el post-punk frenético de Viagra Boys. También se convirtió en el escenario de uno de los momentos más políticos y comentados de la presente edición de Lollapalooza Chile.
En medio de un setlist cargado de sarcasmo y sudor, el carismático y errático líder de la banda sueca, Sebastian Murphy, detuvo el ritmo de los instrumentos para lanzar un directo y encendido mensaje al actual Presidente de la República, José Antonio Kast.
El grito del Alternative Stage
Sin rodeos y haciendo gala de su conocido estilo irreverente, Murphy se acercó al micrófono antes de arrancar con el siguiente tema. Así, disparó en un español con acento marcado pero clarísimo: «Kast, eres un conchetumadre. Kast es un conchetumadre».
La reacción de la marea humana que repletaba el escenario alternativo fue inmediata. Lejos de la indiferencia, el público estalló en un grito unísono que se transformó en un cántico incesante: «¡Chúpalo Kast!». Este momento ya inunda las redes sociales. Además, marcó un punto de inflexión en la jornada, transformando el pogo en una manifestación abierta contra la administración republicana.
Una postura política sin matices
No es novedad que Viagra Boys utilice su plataforma para criticar posturas conservadoras o autoritarias. Tras bambalinas, y en conversaciones previas sobre su visión del mundo, la banda ha sido enfática en su rechazo a los movimientos de ultraderecha global.
En declaraciones recientes, Sebastian Murphy ha señalado que su música es, en esencia, una sátira a la masculinidad frágil y a las estructuras de poder rígidas. «No nos interesa el orden que predican los republicanos; nosotros celebramos el caos, la diferencia y la libertad de ser un desastre si quieres. Cualquier política que intente reprimir eso o segregar a las personas nos tendrá en la vereda opuesta», ha mencionado el frontman en diversas entrevistas internacionales. Así, reafirma su postura anti-republicana.
La banda, que se caracteriza por canciones como «Sports» o «Troglodyte», parece haber encontrado en el contexto político chileno el combustible perfecto para una presentación que será recordada no solo por sus saxofones salvajes, sino por su incendiaria proclama desde el escenario.
