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Iron Maiden y los 42 años de «The Number of The Beast»: la obra maestra que vio nacer a Bruce Dickinson

Un 22 de marzo, pero de 1982, la banda liderada por Steve Harris presentaba su tercer LP, que llevaría a Eddie a conquistar a las masas.

Iron Maiden 1982
Getty Images

Hay álbumes que son buenos, hay álbumes que son clásicos y luego está «The Number of the Beast» de Iron Maiden. Un día como hoy, hace exactamente 44 años, la «Dama de Hierro» publicaba su tercer trabajo de estudio, una obra que marcó un antes y un después definitivo.

Fue el momento en que el grupo dejó de ser una promesa de la NWOBHM para convertirse en la fuerza dominante del metal global.

El factor Bruce Dickinson: Un cambio de era

La gran novedad de 1982 era la llegada de Bruce Dickinson. Tras el despido de Paul Di’Anno (quien fue apartado debido a que sus excesos con el alcohol y las drogas ya eran insostenibles para la disciplina de Steve Harris), la banda reclutó a Bruce desde las filas de Samson. El cambio fue sísmico: de la voz punk y callejera de Paul, pasamos a las sirenas de ataque aéreo y el rango operático de Dickinson.

Este disco fue también una despedida agridulce, siendo el último trabajo con el gran Clive Burr en la batería. Burr se despidió de la banda dejando una ejecución magistral antes de ceder las baquetas a Nicko McBrain tras el Beast On The Road Tour.

La producción y el misterio de la introducción

Bajo la producción del legendario Martin Birch, el álbum logró un sonido nítido pero cargado de una potencia amenazante. Una de las grandes curiosidades gira en torno al tema homónimo, «The Number of the Beast». Para la famosa introducción del Libro del Apocalipsis, la banda quería originalmente la voz del icónico actor de terror Vincent Price. Sin embargo, Price cobraba una cifra que Harris calificó de excesiva, por lo que terminaron contactando a Barry Clayton, un actor de doblaje que logró esa entonación sombría que hoy es leyenda.

Según el propio Steve Harris, la letra de la canción no era una oda al ocultismo, sino el resultado de una pesadilla real que tuvo tras ver la película Damien: Omen II, donde se veía a sí mismo como testigo de rituales satánicos en un bosque.

El legado de «Run to the Hills» y más allá

El impacto fue inmediato. Con hitazos como «Run to the Hills» (una reflexión sobre la colonización desde ambos bandos) y la épica «Hallowed Be Thy Name», considerada por muchos como la mejor canción de la historia del metal, el disco llegó directo al número 1 en el Reino Unido.

El legado de este LP es inabarcable. A pesar de las protestas de grupos religiosos que quemaban los discos (lo que irónicamente les dio una publicidad invaluable), Iron Maiden demostró que el metal podía ser inteligente, técnico y masivo al mismo tiempo. A 44 años de su estreno, el grito de Bruce al inicio de la canción homónima sigue siendo el llamado de guerra de millones de fanáticos en todo el planeta.


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