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Faith No More y «King For a Day, Fool For a Lifetime»: la obra maestra que se gesto entre las tensiones de Mike Patton y Jim Martin

El álbum cumplió 31 años el pasado 13 de marzo y con las discusiones sobre un segundo aniversario el día de hoy, es digno recordarlo.

Faith No More
Faith No More

En marzo de 1995, el mundo esperaba que Faith No More replicara el éxito comercial de hits como «Midlife Crisis» o «Easy». Sin embargo, la banda tenía otros planes. ‘King for a Day… Fool for a Lifetime’ se gestó en un clima de tensión interna que terminó por marcar el fin de la era de Jim Martin en la agrupación.

Aunque Martin participó en las grabaciones en los Bearsville Studios, su icónica guitarra con raíces de heavy metal y funk fue desplazada hacia un rincón mucho más hostil. Bajo la dirección creativa de Mike Patton y Billy Gould, el sonido de las cuerdas abandonó el brillo del rock alternativo para abrazar una crudeza cercana al grindcore y a la disonancia experimental, como si el fantasma de Mr. Bungle estuviera reclamando su lugar en la mezcla final.

Entre el aislamiento y la experimentación

Grabado en Woodstock, Nueva York, bajo la producción de Andy Wallace, el álbum se gestó en un ambiente de libertad absoluta. Wallace, conocido por su trabajo en Nevermind, logró capturar una crudeza que la banda no había explorado antes. La ausencia creativa o «apretada»  de Jim Martin permitió que Billy Gould (bajo) y Roddy Bottum (teclados) expandieran sus texturas. Sin embargo, la guitarra de Martin logró definir el caos insignia de FNM. Sus arreglos no buscaron el riff de rock tradicional. En cambio, aportaban esa disonancia y versatilidad que hacían sentir que el fantasma de las primeras épocas de Faith No More estaba, muriendo, pero estaba.

Un viaje por los géneros según la retorcida visión de Patton

El LP es un despliegue despiadado de cómo la banda interpreta sus géneros favoritos, deformándolos a su antojo. El recorrido comienza con la elegancia de «Evidence», un ejercicio de jazz-funk y neo-soul que se convirtió en uno de los himnos más sofisticados de su discografía. Pero la calma es breve; en «Star A.D.», la banda se lanza de cabeza al soul-jazz con vientos frenéticos que parecen sacados de una pesadilla de Las Vegas. Mientras tanto, en «Caralho Voador» nos entregan un bossa nova «americanizado» y susurrado. Aquí, Patton demuestra que su rango vocal no conoce límites ni fronteras idiomáticas.

El equilibrio perfecto entre el pasado de la banda y su nueva cara llega con el track homónimo. Comienza con una intro clásica de bajo y teclado que nos remite a los primeros días de la agrupación. Luego estalla en un coro poderoso y estridente. Es aquí donde la química entre las guitarras brutales de Jim y la voz expresiva de Mike alcanza su punto máximo. Para cerrar el viaje, «Just a Man» funciona como esa balada épica con tintes de gospel y soul que recuerda la grandiosidad de Angel Dust. Al final deja un sabor agridulce y majestuoso al final del caos.

De la transición arriesgada al culto absoluto

En su lanzamiento, la crítica y gran parte del público quedaron desconcertados por la falta de un «hit de radio» convencional. Sin embargo, el tiempo le dio la razón a la banda. Hoy, ‘King for a Day… Fool for a Lifetime’ es valorado como el disco más ecléctico y honesto de Faith No More.

Fue el álbum que demostró que podían sobrevivir a las tensiones internas. Además, la visión de Mike Patton era lo suficientemente amplia para albergar el metal, el jazz, la bossa nova y el ruido en un solo empaque. Es, en esencia, el disco donde Faith No More dejó de ser una banda de rock alternativo. Así la banda se convirtió en un género en sí mismo.

Aunque tras la grabación Jim Martin fue reemplazado por Dean Menta para la gira (y posteriormente por Trey Spruance en el estudio para futuros proyectos), su despedida en este disco dejó un legado imborrable.  A 31 años de su estreno, sigue siendo uno de los trabajos más valorados y crudos de su discografía, demostrando que incluso en medio de la ruptura, la banda fue capaz de parir una obra maestra del caos.


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