Ha pasado una década desde que el «Día del Juicio» llegó a las salas de cine. En marzo de 2016, el mundo se detuvo para presenciar el choque de los dos titanes más grandes de la cultura pop occidental: Batman y Superman. Lo que entonces fue una apuesta arriesgada de Warner Bros. para cimentar un universo cohesionado de DC Comics, hoy se analiza con la perspectiva que solo el tiempo y la nostalgia pueden otorgar.
¿Tenía razón la crítica de la época o fueron los fans quienes vieron el «diamante en bruto» antes que nadie?
El peso de las expectativas: No era una película, era un evento
La espera por Batman v Superman: Dawn Of Justice fue agónica; casi tres años de teasers, trailers que revelaban demasiado y una campaña de marketing que prometía cambiar el cine de superhéroes para siempre. Cuando finalmente se estrenó, la reacción fue un choque térmico.
A diferencia de los blockbusters livianos de la competencia, diseñados para reír y olvidar a los cinco minutos, la cinta de Zack Snyder se sentía pesada, densa y cargada de capas que marearon a la audiencia inmediata. No era una película para «pasar el rato», sino una obra que exigía ser procesada, casi como esos discos de rock progresivo que no entiendes a la primera pero que se quedan contigo para siempre.
Los pilares que sostienen el mito 10 años después
Al revisar la cinta hoy, los puntos positivos que destacamos en su estreno parecen haber envejecido como el buen vino:
- El Batman de Ben Affleck: Una década después, muchos siguen sosteniendo que Affleck nos entregó una de las versiones más imponentes y físicas del Caballero de la Noche.
- Wonder Woman se robó el show: La aparición de Gal Gadot no solo fue un punto alto de la película, sino el nacimiento de un ícono moderno que revitalizó a la Trinidad de DC.
- La estética de Snyder: El director logró trasladar momentos inmortales de los cómics directamente a la pantalla con una fidelidad visual que pocos han logrado replicar.
- Una mirada crítica al poder: La película no nos mostró al Superman «boy scout», sino a un alienígena cuya existencia plantea una amenaza existencial para la humanidad, una lectura política y crítica que hoy se siente más relevante que nunca.
La «Pasta de Clásico» y la polarización del Rock and Roll
Desde el principio, se dijo que esta película tenía «pasta de clásico». Su destino era generar debate, sin consensos claros, de la misma forma en que bandas legendarias como Led Zeppelin, Deep Purple o Kiss fueron inicialmente vapuleadas por la élite de la crítica musical mientras sus legiones de fans las convertían en leyendas de todos los tiempos.
En tiempos de redes sociales, donde todo debe ser un «me gusta» instantáneo, Batman v Superman se atrevió a ser antipática para los críticos, pero esencial para los entusiastas.
Veredicto final: ¿Sobrevivió al paso del tiempo?
A pesar de no ser perfecta, la cinta ha logrado algo que pocas producciones de su género logran: seguimos hablando de ella. En un mar de películas de superhéroes genéricas que desaparecen de la memoria colectiva en meses, la obra de Snyder permanece como un monstruo cinematográfico que invita a una segunda (o tercera) pasada para entender todas sus lecturas.
Al final, como en los grandes clásicos del rock, son los entusiastas quienes tuvieron la razón al darle valor a lo que consumen, ven y escuchan una y otra vez. Batman v Superman no solo fue una película; fue el inicio de una conversación que, diez años después, aún no termina.
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