Sepultura es una pieza clave en los sonidos más extremos. Desde Brasil, aceleraron a más no poder el thrash, insertaron política y los problemas de la vida humana y de su tierra natal para expresar un descontento social experimentando con el metal.
«Arise», disco que cumple 35 años por estos días, se encargó de imponer una transición en el juego musical de la agrupación que en ese minuto, era integrada por Max Cavalera, Paulo Jr, Andreas Kisser e Igor Cavalera.
En 1991 este LP, que mantiene en gran parte la influencia de su predecesor «Beneath The Remains» dio un salto brutal en calidad. Bajo el alero del sello internacional metalero Roadrunner, Sepultura viajó a Florida, Estados Unidos para grabar su cuarto trabajo discográfico.
Igor Cavalera en batería fue uno de los más beneficiados en esto. Tanto por los cambios que sufrió en la microfonía y las herramientas que tuvo para que su percusión tuviera ese elemento diferenciador con respecto a los otros conjuntos de similar género.
Hay otro factor fundamental en «Arise». Los cuatro integrantes estaban escuchando diversas sonoridades, y a los comienzos de los noventas lo industrial era «lo que les movía el piso». Bandas como Einstürzende Neubauten, The Young Gods y Ministry influenciaron este camino para el uso de samples. Y amplió la creatividad para agregar matices que no escuchamos antes en Sepultura.
En la práctica, cortes como «Altered State» fueron el inicio para lo que después escuchamos en «Roots». Fue la primera canción de la banda con percusión latina. Pero esto no es todo. El clásico «Desperate Cry» y el tema «Subtraction» entregó una vuelta mucho más hardcore punk en la rutina del cuarteto.
«Arise» es importante en la construcción del género e inolvidable para los fans. Basta recordar cuando los hermanos Cavalera recordaron esta placa en un concierto temático en nuestro país.
Finalmente, fue un experimento que resultó un éxito y que hoy llegó a los 35 años.
