Un 21 de marzo de 1987, el panorama del rock mundial cambió de frecuencia. Whitesnake, liderados por el incombustible David Coverdale, lanzaba «Still of the Night», el sencillo de avanzada de su álbum homónimo (conocido también como 1987).
No era solo una canción nueva; era una declaración de guerra comercial y sonora. Buscaba llevar a la banda británica a la cima de las listas mundiales.
La reinvención del Hard Rock
Si bien el álbum pasaría a la historia por baladas inmortales como «Is This Love», fue «Still of the Night» la que demostró que la banda no había perdido su mordida. Además, con una producción impecable a cargo de Mike Stone y Keith Olsen, el track presentó un sonido mucho más pesado, épico y cercano al Heavy Metal que sus trabajos anteriores.
La estructura de la canción, con sus cambios de ritmo dramáticos y ese interludio atmosférico que recuerda a lo mejor de Led Zeppelin, permitió que John Sykes brillara. Fue uno de los trabajos de guitarra más influyentes de la década. El riff principal es, sencillamente, una aplanadora de decibelios.
El factor Coverdale: Pura mística
David Coverdale entregó en este sencillo una de las mejores interpretaciones vocales de su carrera. Pasando de susurros bajos y sensuales a gritos potentes y controlados, el frontman se consolidó como el símbolo sexual y la voz definitiva del Hard Rock ochentero.
El videoclip, que se convirtió en una rotación constante en MTV, presentaba la icónica imagen de Tawny Kitaen sobre los Jaguars blancos. Así terminó de sellar la estética del «Hair Metal» que dominaría el resto de la década.
Legado y 39 años de vigencia
A casi cuatro décadas de su estreno, «Still of the Night» sigue siendo el momento más esperado en cualquier setlist de Whitesnake. Es la canción que demostró que se podía ser masivo sin sacrificar la potencia. Además, el rock británico podía dominar las listas estadounidenses con elegancia y fuerza bruta.
