Una de las fuerzas en guitarra más presentes hoy en el mundo del metal es Zakk Wylde, quien construyó una gran carrera tocando para Ozzy Osbourne, Black Label Society (su banda) y, últimamente, Pantera. No es ni de cerca una persona reacia a la prensa.
Como parece ser una escuela de pensamiento hecha y derecha, Wylde apela a cierta eficiencia a través de la sencillez en la música que, según declaró para Metal Hammer. “Cuando piensas en todos los grandes riffs… quiero decir, las dos primeras canciones que aprendí a tocar en la guitarra, en una sola cuerda, fueron ‘Smoke On The Water’ de Deep Purple y ‘Iron Man’ de Black Sabbath. El arte está en la simplicidad, en crear algo lo más simple posible.”
Ejemplos concretos
A esto le sigue una analogía bastante literal. “Yo solo te doy tres crayones. A ver qué se te ocurre. ¿Sabes a lo que me refiero? Quitamos todo lo demás y veamos qué puedes crear con recursos limitados». Esto con el fin de llegar rápidamente a puerto con la siguiente idea, que para él evoca las verdaderas razones responsables de que la música de hoy no goce de esa simplicidad. “Cuando realmente escuchas todos esos discos antiguos. Sgt. Pepper’s, los discos de Jimi Hendrix, el primer álbum de Black Sabbath o el primer disco de Led Zeppelin, piensas: ‘Tío, imagina si hubieran tenido el Pro Tools actual y cien pistas’. Yo diría: ‘Esos álbumes no sonarían como suenan’.”
Finalmente, Wylde cierra su analogía con otros ejemplos concretos. “Los habría arruinado. Dark Side Of The Moon de Pink Floyd no habría sonado como lo hace con los recursos actuales. Si Led Zeppelin IV no se hubiera grabado en 1971, si se hubiera grabado hoy, no sonaría igual, porque muchas cosas fueron errores felices, o porque tenías que ser creativo.»
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