Thomas “Angelripper” Such, vocalista y bajista de la importantísima banda de thrash metal alemán Sodom, se expresó en una entrevista con This Day In Metal sobre un tema cada vez más recurrente entre grandes figuras del metal, aunque tan solo unos pocos lo mencionen. Tiene que ver con los gastos que se asumen a la hora de levantar una banda de metal, por mucho que sea una veterana.
A propósito de que Sodom no pudo salir de gira para promocionar su álbum más reciente, The Arsonist, Angelripper se expresó sobre esta etapa particular de su vida. “Tengo dos hijos. Mi hija tiene 31 años y mi hijo 28. Así que ahora puedo pasar más tiempo con ellos y hacer otras cosas. Voy a encargarme de las reediciones para BMG. También hago otras cosas. Empiezo a escribir nuevas letras. Ya tengo nuevas ideas para canciones. Eso nunca se puede detener. Lo único que estoy deteniendo son las giras y todo ese rollo.”
Angelripper también habló de la supuesta decisión de poner a Sodom en pausa de los shows en vivo. “Tomar la decisión de parar siempre es incómodo. Nunca es un buen momento para detenerse. Pero hoy en día disfruto mi tiempo libre. Disfruto hacer otras cosas, como la caza y otras actividades que voy a realizar. Y no quiero establecer ningún calendario para el próximo que vaya a hacer. Estar de gira, tocar en festivales y conciertos, es de donde viene el dinero.”
El papeleo para tocar en Estados Unidos
Después de referirse a la imposibilidad de que Sodom pueda tocar en cada festival de metal europeo (o tan solo alemán), también abordó lo complicado que es conseguir visas de trabajo para bandas alemanas. “La visa, especialmente para ir a Estados Unidos, es muchísimo papeleo. Y es muy difícil entrar a EE. UU. solo para un par de shows. Yo no quiero vivir en Estados Unidos; solo quiero hacer unos cuantos conciertos y volver a casa. No quiero quedarme ahí. Pero eso no importa. No les importa. Tienes que hacer todo el papeleo.”
Entre otros temas interesantes posteriormente abordados, finalmente cerró con un recuerdo amargo de su última visita a Estados Unidos. “Recuerdo que los últimos shows en Estados Unidos fueron realmente duros. Al final tuvimos que ir a la embajada en Frankfurt para una entrevista, como le llaman, y entonces te dan el sello, y es muy caro. Son 2.000 dólares por persona para obtener los permisos de trabajo (para la banda y también para el equipo técnico). Y me preguntan por qué no contratamos al equipo en Estados Unidos. Porque tenemos nuestro propio equipo para todo el equipamiento. Cada guitarra es diferente, cada amplificador es diferente. Es muy complicado. Pero las bandas estadounidenses vienen a Alemania o a Europa y solo necesitan un pasaporte. No necesitan ningún tipo de visa.”
