El 10 de febrero de 1979 quedó grabado en los libros de historia del rock y el pop como el día en que Rod Stewart alcanzó la cima absoluta de su carrera comercial.
Aquella jornada, el músico británico logró la hazaña de posicionar simultáneamente su polémico y bailable sencillo «Da Ya Think I’m Sexy?» en el envidiable. De este modo, se consolidó como uno de los pilares del rock alternativo estadounidense en el número uno del Billboard Hot 100. Por otra parte, su álbum de estudio, «Blondes Have More Fun», hacía lo propio en el Billboard 200.
Fue el momento en que Stewart se transformó en el rey indiscutido de las listas estadounidenses. Así, demostró un poder de convocatoria que unía a los rockeros de siempre con la fiebre de la música disco.
Una transición al pop que catapultó a Stewart
La instrumentalización de «Da Ya Think I’m Sexy?» fue el punto de discordia que, irónicamente, pavimentó su éxito masivo. Lejos de las raíces folk y blues de sus inicios con The Faces, Stewart se sumergió en los ritmos de moda de finales de los 70. Además, incorporó sintetizadores brillantes, una línea de bajo profundamente funk y arreglos de vientos que dominaban las pistas de baile.
A pesar de las críticas de los sectores más puristas del rock, la producción de Tom Dowd resultó ser una pieza de ingeniería pop impecable. Esta canción fue capaz de sonar con la misma fuerza en una radio AM que en la discoteca Studio 54.
Líricamente, la canción y el concepto del álbum «Blondes Have More Fun» explotaban al máximo la imagen de playboy y showman carismático que Stewart había cultivado. La letra de su hit número uno narraba un encuentro nocturno con el humor y la picardía característicos de Rod. Esto conectaba con una audiencia que buscaba evasión y hedonismo.
El álbum, por su parte, equilibraba esta faceta bailable con baladas y cortes de rock más tradicionales. Sin embargo, siempre lo hacía bajo esa estética de «rubio divertido» que se convirtió en un «icono visual de la época». Así, capturaba perfectamente el espíritu de transición entre dos décadas.
Un hito irrepetible
La recepción de este hito en 1979 fue un estallido de popularidad sin precedentes para el artista, aunque no estuvo exento de controversia por su giro hacia la música disco. Sin embargo, con el paso de los años, tanto el sencillo como el álbum han sido reivindicados como piezas esenciales de la cultura popular. Ambos han vendido millones de copias y reafirmaron que Rod Stewart era un camaleón capaz de conquistar cualquier género que se propusiera.
En Radio Futuro, recordamos este doblete histórico como el día en que «Rod the Mod» se puso la corona del entretenimiento mundial y no la soltó durante semanas.
