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Rage Against The Machine: 30 años de «Bulls on Parade» y el rugido que definió a una generación

Un 9 de febrero de 1996, exactamente 30 años atrás, la escena rockera a nivel mundial sería golpeada por la furia de 4 jóvenes californianos.

Rage Against The Machine

Lanzado en 1996 como el sencillo principal de su segundo álbum, Evil Empire, «Bulls on Parade» no fue solo una canción. Más bien, fue el estallido definitivo que catapultó a Rage Against The Machine al estrellato absoluto.

Si su álbum debut los había presentado como una anomalía peligrosa en la industria, este sencillo los confirmó como una fuerza cultural imparable. A 30 años de aquel estreno, la pieza se mantiene como el himno definitivo del metal alternativo y el rap-metal. Además, consolidó a la banda como uno de los pilares más emblemáticos y necesarios de la década de los 90.

El sello único de Morello

La instrumentalización de este corte es, posiblemente, una de las más innovadoras en la historia del rock moderno. La base rítmica de Tim Commerford y Brad Wilk funciona con la precisión de un tanque de guerra. Sin embargo, es el trabajo de Tom Morello el que rompe todos los esquemas. Su solo de guitarra, donde utiliza el toggle switch y manipula las cuerdas para emular el sonido del «scratching» de un DJ de hip-hop, redefinió lo que se podía hacer con seis cuerdas sin recurrir a sintetizadores. Así, se creó una textura sonora que hasta el día de hoy resulta vanguardista y difícil de replicar.

En el centro de este asalto sonoro se encuentra la poderosa lírica de Zack de la Rocha, quien entrega una de sus interpretaciones más feroces y directas. La letra de «Bulls on Parade» es una crítica mordaz al complejo industrial-militar y a cómo los gobiernos invierten en armamento y guerra. Además, muestra cómo estos ignoran las necesidades básicas de la población. Con frases que denuncian la hipocresía del sistema, De la Rocha no solo canta, sino que escupe una proclama política. Esto convirtió a la banda en la voz de una juventud desencantada y combativa en todo el mundo.

La consagración de RATM

La recepción del sencillo en su lanzamiento fue masiva. Además, logró algo casi imposible: llevar un mensaje puramente anticapitalista y un sonido agresivo al mainstream más absoluto. Esto incluyó presentaciones icónicas como la de Saturday Night Live, que terminó en censura. La crítica de la época quedó atónita ante la capacidad del grupo para fusionar el groove del funk con la violencia del metal y la retórica del rap.

Hoy, tres décadas después, la vigencia de «Bulls on Parade» es absoluta. Su sonido no ha envejecido un solo día y su mensaje sigue resonando en cada rincón donde existe una injusticia social. Así, reafirma que Rage Against The Machine fue, y es, una banda irrepetible.


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