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«Nuremberg»: un duelo actoral brillante en un drama histórico que no cumple su sentencia

Con la brillante actuación de Russel Crowe, la película se beneficia del ritmo de nuestros días, lo que a la larga se convierte en una carga.

Nuremberg Poster Web
Diamond Films

Hay películas históricas que solo cuentan hechos. Otras intentan mirarlos desde el presente. «Nuremberg» hace lo segundo. Dirigida por James Vanderbilt y basada en el libro «The Nazi and the Psychiatrist», la historia se centra en el encuentro entre el psiquiatra militar Douglas Kelley y Hermann Göring, uno de los principales líderes nazis tras la Segunda Guerra Mundial. Más que mostrar el juicio en sí, la película se enfoca en las conversaciones entre ambos. Esa elección define sus puntos fuertes y también sus límites.

El peso de la historia está en Russell Crowe y Rami Malek. Crowe interpreta a Göring con fuerza y seguridad. No lo muestra como un villano simple, sino como un hombre astuto y manipulador. Cada escena en la que aparece gana intensidad. Su actuación es lo más destacado del filme. Malek, en cambio, construye un personaje más reservado. Su Kelley es serio y reflexivo, pero a veces se siente distante. Cuando el guion pide mayor tensión emocional, la respuesta no siempre es igual de fuerte. El contraste entre ambos actores es claro: Crowe impone presencia; Malek mantiene un tono más contenido.

La dirección apuesta por escenas largas y diálogos extensos. Hay muchos intercambios cara a cara y pocos momentos de acción. Esto crea un clima tenso, pero también afecta el ritmo. Algunas escenas se alargan y repiten ideas ya expuestas. Por momentos, la película avanza con lentitud.

El tema central es la mente de un hombre acusado de crímenes graves. La película plantea preguntas sobre la responsabilidad, el poder y la capacidad de justificar actos terribles. Son temas importantes, pero no siempre se desarrollan con claridad. Se sugieren ideas interesantes, aunque faltan momentos más profundos que las lleven hasta el final. La ambientación está bien lograda. Los espacios cerrados y el tono oscuro ayudan a reflejar el clima de la posguerra. Sin embargo, al centrarse casi solo en la relación entre médico y acusado, la historia deja en segundo plano el contexto más amplio del juicio. Eso reduce el alcance del relato.

En resumen, «Nuremberg» es un drama sólido que destaca por la actuación de Russell Crowe y por su intención de abordar temas difíciles. Tiene escenas intensas y buenos diálogos, pero su ritmo irregular y su desarrollo limitado le impiden alcanzar mayor impacto. Es una película interesante y bien actuada, aunque no tan potente como podría haber sido.

«Nuremberg» se estrena hoy en salas de cine de Chile.


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