El miércoles 08 de febrero de 2012, Luis Alberto Spinetta murió en Buenos Aires. Tenía 62 años. Ese día, el rock en español perdió a una de sus figuras más importantes, pero su obra empezó a vivir con más fuerza que nunca. Hoy, a 14 años de su muerte, el Flaco sigue presente en canciones, discos, ideas y en la forma en que entendemos la música hecha en nuestro idioma.
Spinetta no fue solo un músico. Fue un creador que cambió las reglas. Demostró que el rock en español podía ser profundo, sensible y personal, sin copiar modelos de afuera. Su legado no se apaga con el tiempo. Al contrario: crece.
Un chico de Buenos Aires con una voz distinta
Luis Alberto Spinetta nació el 23 de enero de 1950 en Buenos Aires, en el barrio de Núñez. Desde muy chico estuvo rodeado de música. Su padre cantaba tangos y en su casa siempre hubo canciones. A los pocos años ya tocaba la guitarra y escribía sus primeros temas.
En los años 60, cuando el rock en español todavía estaba dando sus primeros pasos, Spinetta entendió algo clave: no bastaba con traducir letras en inglés. Había que crear un lenguaje propio. Había que cantar desde lo que uno sentía, usando palabras que nacieran de acá.
Almendra y el inicio de una nueva forma de cantar
En 1967 formó Almendra, una banda que marcó un antes y un después. Con ellos grabó canciones que hoy son parte de la historia, como “Muchacha (ojos de papel)”. Esa canción mostró que el rock podía ser suave, íntimo y poético sin perder fuerza.
Almendra abrió una puerta enorme. Demostró que el rock en español podía emocionar sin gritar, podía hablar de amor sin caer en frases simples y podía ser popular sin perder calidad. Aunque la banda duró poco, su impacto fue enorme.
Nunca quedarse quieto
Después de Almendra, Spinetta nunca repitió una fórmula. Siempre buscó algo nuevo. Formó Pescado Rabioso, una banda más cruda y directa. Luego creó Invisible, con un sonido más cuidado y profundo. Más tarde llegó Spinetta Jade, donde mezcló rock con jazz y climas más suaves. También tuvo etapas solistas y volvió al rock fuerte con Los Socios del Desierto.
En cada etapa cambió el sonido, pero mantuvo algo esencial: la honestidad. Spinetta hacía la música que sentía, no la que estaba de moda. Eso lo convirtió en un artista respetado, incluso cuando sus discos no eran fáciles o comerciales.
Letras que hablaban distinto
Uno de los grandes aportes de Spinetta fue la forma de escribir letras. Sus canciones no contaban historias claras ni usaban frases comunes. Hablaban de emociones, sueños, miedos, amor y dolor, pero desde un lugar personal.
Canciones como “Todas las hojas son del viento”, “Seguir viviendo sin tu amor” o “Rezo por vos” conectan porque dicen mucho sin explicarlo todo. Cada persona puede encontrar su propio sentido. Esa libertad es parte de su magia.
Spinetta cuidaba cada palabra. Para él, cantar en español era una responsabilidad. Quería que el idioma sonara bello, fuerte y libre dentro del rock.
Un referente para varias generaciones
El Flaco influyó en casi todos los grandes músicos que vinieron después. Artistas como Gustavo Cerati, Charly García, Fito Páez y muchos más reconocieron su importancia. No solo por su música, sino por su forma de pararse frente al arte.
Spinetta mostró que se podía tener éxito sin traicionarse. Que se podía ser famoso y, al mismo tiempo, fiel a lo que uno cree. Ese mensaje sigue siendo clave hoy.
El reconocimiento y el cariño
Con el paso del tiempo, el respeto por Spinetta creció aún más. En Argentina, el día de su nacimiento fue declarado Día Nacional del Músico, como una forma de homenajearlo y también de valorar a todos los que eligen ese camino.
Pero más allá de premios o fechas, el mayor reconocimiento está en la gente. Sus discos siguen sonando. Sus frases se comparten. Sus canciones acompañan momentos importantes de muchas vidas.
El final y una despedida sincera
En 2011, Spinetta contó públicamente que estaba enfermo. Lo hizo con una carta simple y directa, agradeciendo el cariño y pidiendo respeto. Fiel a su estilo, habló con calma y verdad.
Murió en su casa, acompañado por su familia, el 08 de febrero de 2012. La noticia conmovió a toda Latinoamérica. Hubo homenajes, mensajes y canciones sonando por todos lados. El Flaco se había ido, pero su voz seguía ahí.
Catorce años después, sigue siendo presente
Hoy, a 14 años de su muerte, Luis Alberto Spinetta no es solo un recuerdo. Es una referencia viva. Sus canciones siguen enseñando que el rock puede ser sensible, profundo y libre. Que el arte no necesita fórmulas. Que la búsqueda vale más que el resultado.
En Radio Futuro, su música sigue sonando porque sigue diciendo algo. Porque todavía nos habla. Porque hay artistas que no pertenecen al pasado, sino al tiempo completo.
El Flaco no está, pero nunca se fue.
