Un 13 de febrero de 1961 nacía en Washington D.C. Henry Lawrence Garfield, conocido mundialmente como Henry Rollins. Si bien el universo de Rollins se expandió hacia la literatura, el cine y la palabra hablada, su entrada a Black Flag en 1981 cambió para siempre la trayectoria del hardcore punk.
Rollins no solo era un vocalista; era un animal escénico que canalizaba la alienación y la rabia de una generación. Para celebrar su cumpleaños número 65, en Radio Futuro seleccionamos 10 canciones imprescindibles de su etapa al frente de la banda de Greg Ginn.
Rise Above
El himno definitivo de la resistencia. La voz de Rollins aquí suena como un manifiesto de supervivencia frente a una sociedad que intenta aplastarte. Es la apertura perfecta para uno de los discos más influyentes de la historia.
My War
Aquí Black Flag comenzó a bajar las revoluciones para aumentar el peso. Esta canción es la génesis de lo que más tarde conoceríamos como Sludge y Grunge. La interpretación de Henry es sofocante y angustiante.
TV Party
Una sátira mordaz a la cultura del consumo y la televisión. Aunque es más «festiva» en ritmo, la ironía de Rollins le da ese toque ácido necesario para no ser un simple tema pop.
Six Pack
La frustración de la clase trabajadora canalizada a través del alcohol. Rollins escupe las letras con una velocidad que refleja la realidad de quien no tiene nada más que una caja de cervezas y su propia rabia.
Gimmie Gimmie Gimmie
Un ataque directo de menos de dos minutos. Es la esencia del hardcore: pura energía, cero pretensiones y Rollins exigiendo todo lo que la vida le ha negado.
Slip It In
Una de las piezas más polémicas y densas. Aquí la banda explora ritmos más largos y pesados, mientras Henry entrega una de sus actuaciones más viscerales y físicamente agotadoras.
Black Coffee
El insomnio, la paranoia y la ansiedad destilados en una canción. «Black Coffee» muestra la habilidad de Rollins para narrar la caída a la locura del día a día.
Nervous Breakdown
Aunque fue grabada por Keith Morris, las versiones en vivo con Rollins le dieron una ferocidad nueva, como resultado, Henry se apropió de este tema, que se convirtió en el retrato de su propia intensidad mental.
Drinking and Driving
De la última etapa de la banda. Como resultado, Rollins adopta un tono más cínico y oscuro en un álbum que ya rozaba el metal experimental, por lo tanto era una advertencia cruda y directa.
Damaged I
Un cierre perturbador . No es una canción de punk, es una improvisación de pesadilla donde Henry grita sobre sus propias heridas, lo que demostró que el dolor era el combustible real de la banda.
