Noticias

La calma después del caos: el álbum homónimo que mostró otro rostro de George Harrison

Lanzado en febrero de 1979, el octavo álum en solitario del ex beatle lo mostró renovado y despejado al cerrar una década.

Hector Muñoz Tapia |

George Harrison 1979 Web

George Harrison 1979 Web

Febrero de 1979 es sinónimo de festejo para los fieles seguidores de los Beatles, casi una década después del fin del grupo. Ese mes, marcó el lanzamiento del primer álbum de George Harrison en más de dos años.

El LP homónimo coincidió con un período particularmente idílico. Uno que lo marcaba la estabilidad personal y la felicidad derivadas de su segundo matrimonio (con Olivia Trinidad Arias Harrison) y el nacimiento de su hijo Dhani el agosto anterior.

La vida del ex Beatle era tan buena que algunos fans empezaron a preguntarse si siquiera se molestaría en volver a la vida pública. Y mucho menos en componer y grabar nueva música. Al fin y al cabo, él era el «quiet one».

Pero ni siquiera Harrison, un hombre con múltiples aficiones y reacio a la prensa (entonces ocupado formando HandMade Films con el equipo de Monty Python, entre otros proyectos), pudo rechazar para siempre la llamada de su musa.

Así que, a principios de 1978, se puso a trabajar en su estudio casero en Friar Park, dándole forma con relajo a lo que se conoceríamos como el LP «George Harrison». Todo con la ayuda de amigos famosos como Steve Winwood y Eric Clapton, además del coproductor Russ Titelman y el compositor Gary Wright.

Lo que surgió fue un reflejo sonoro que cristalizó la felicidad (aunque ganada con esfuerzo) de Harrison. Esto, a través de canciones suaves como «Love Comes to Everyone», «Your Love Is Forever» y el sencillo principal «Blow Away».

Las canciones de George Harrison hacían un puente entre pasado y presente con una coherencia natural. Del pasado surgieron «Not Guilty» (un remanente del Álbum Blanco compuesto durante la infame estancia de la banda en la India). Y «Here Comes the Moon» (una secuela lírica de su «Here Comes the Sun» de Abbey Road).

Del presente, «Soft-Hearted Hana» (como muchos sonidos de fondo capturados en el pub local de Harrison) y «Faster» (con efectos de sonido que daban cuenta de su obsesión por las carreras de Fórmula 1).

En resumen, la mayoría de estas canciones quizá no generaron suficiente fanfarronería y entusiasmo rockero para algunos críticos. Pero llegaron directo a los fans de Harrison. Desafortunadamente, no podía durar.

Nuevos juicios, tanto triviales como significativos, se avecinaban. Ninguno más doloroso y traumático que el asesinato de John Lennon, apenas dos años después. En ese sentido, «George Harrison» puede ser visto como el último aliento de inocencia exhalado antes de que esa tragedia cubriera con un manto negro el sueño tecnicolor de Harrison y los Beatles para siempre.

Lo más reciente

«Ya no soy un Beatle» El caótico concierto final de The Beatles en San Francisco que saturó a los Fab Four

El 29 de agosto de 1966, el grupo se despidió para siempre de los escenarios ante 25 mil fans y con un set de apenas 11 canciones.

Ni el grunge pudo frenarlos: Cómo cinco chicos de Manchester cambiaron el rock de los 90 con arrogancia pura

Un 29 de agosto de 1994, el grupo liderado por dos hermanos pertenecientes a la clase obrera de Manchester lanzaron un LP que dió de hablar.

El pacto secreto en Berlín: Cómo David Bowie rescató a Iggy Pop para crear una obra maestra del rock

El 29 de agosto de 1977, La Iguana sellaba en Berlín Occidental una obra maestra grabada en apenas ocho días. Un manifiesto de redención.

Salir de la versión móvil