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«I Don’t Like the Drugs»: el día que Marilyn Manson se convirtió (o intentó) en el «Starman» del metal industrial

Parte del disco más experimental y popero de Manson, "Mechanical Animals" trajo este himno que trata de mezclar NIN con la elegancia de Bowie

Marilyn Manson I Dont Like The Drugs

Dentro del ecosistema de Mechanical Animals (1998), pocas canciones capturan tan bien la estética de decadencia y neón como «I Don’t Like the Drugs (But the Drugs Like Me)».

Lanzada como el segundo sencillo del álbum, esta pista se posicionó como el noveno tema del LP. Además, marcó un punto de inflexión en la carrera de Manson al abrazar abiertamente las texturas del Glam.

El coqueteo de Manson con el glam y el rock de estadios

A finales de los 90, Marilyn Manson decidió dejar atrás la suciedad de Antichrist Superstar para encarnar a Omega, un alienígena andrógino atrapado en una sociedad de consumo. «I Don’t Like the Drugs» es el ejemplo perfecto de esta transición. En concreto, es una canción que coexiste dentro del espíritu del Glam Metal y el Glam Rock. Presenta un groove bailable, coros gospel (con la participación de la mítica Alexandra Brown) y un solo de guitarra a cargo de nada menos que Dave Navarro (Jane’s Addiction).

La ironía del título y su coro pegajoso escondían una crítica mordaz a la cultura de las celebridades y la dependencia química. Además, todo esto estaba envuelto en una producción de lujo que recordaba los mejores momentos de la etapa de David Bowie en los 70.

Un videoclip para la posteridad

La canción no sería lo mismo sin su icónico video musical, dirigido por Paul Hunter. En él, vemos a un Manson crucificado en una televisión y rodeado de una estética suburbana de pesadilla. Esto refuerza la narrativa de un artista que se sentía un producto extraño dentro de una industria plástica.

Aunque causó controversia en su momento por su temática, el tema logró entrar en las listas de Billboard. También se convirtió en un pilar de sus presentaciones en vivo durante la gira «Rock Is Dead». Hoy, en Radio Futuro, recordamos este track como la prueba de que Marilyn Manson fue capaz de reinventarse visual y musicalmente. De esta forma, llevó el metal industrial hacia los terrenos del brillo y la excentricidad del Glam.


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