Symphony X regresa a Chile on un imperdible concierto que se realizará el próximo domingo 15 de marzo en el Teatro Teletón. Este pretende dar cuenta de un íntegro repaso a la carrera de la anda y las distintas aristas que fueron capaces de abordar a lo largo de su carrera. Una especie de cierre antes del próximo disco, en palabras del propio Russell Allen.
Y de cara al regreso de la banda a nuestro país, en Futuro tuvimos la oportunidad de conversar con el vocalista de Symphony X desde 1995. Esta participación lo transformó en protagonista de algunos de los discos más importantes en la historia del metal neoclásico. Y, por extensión, tanto del power metal como del metal progresivo. En especial a través de discos como The Divine Wings Of Tragedy (1997), V: The New Mythology Suite (2000) o The Odyssey (2002).
Han pasado 10 años desde el último disco. ¿En qué momento de Symphony X están hoy?
Han pasado 10 años, como dijiste, desde el último disco. Y lo principal ahora es que estamos trabajando en uno nuevo; esa es la prioridad número uno.Pero no podíamos dejar pasar la oportunidad, en una carrera de 30 años, de venir a Latinoamérica, a Chile, y disfrutar una celebración de lo que hemos logrado hasta ahora.
Lo que pasa es que es difícil ser creativos en los descansos, porque Mike tiene—y Romeo tiene un proceso particular—y a él le gusta trabajar sin interrupciones. Aun así, hemos estado tocando bastante, la banda está sonando muy bien, y estamos entusiasmados de volver. La última vez que fuimos, fue un gran show.
Creo que el objetivo esta vez es resaltar más lo antiguo y quizás tocar canciones que ustedes no han escuchado en mucho tiempo, como un homenaje a toda esa “línea” que tenemos a través de los álbumes; tratar de recorrerlos lo más posible. Además, hemos aprendido mucho material en las últimas giras y vamos a sumar un par de cosas o cambiar el setlist para tocar esos clásicos para ustedes.
Eso es lo que estamos buscando ahora. Rockear, pasarla bien, y luego volver al estudio para terminar el disco.
Symphony X tiene distintos legados en múltiples géneros como el power metal, el metal progresivo y el metal neo calásico. ¿Cuál dirías que es el mayor impacto y legado en su carrera y discografía?
Obviamente al inicio estuvimos muy influenciados por grandes bandas progresivas como Kansas y Rush, por nombrar algunas. Y también por bandas metaleras de cuando éramos chicos: desde Pantera hasta Priest y Maiden, y todo eso. Mike era muy de Yngwie, yo era más de Van Halen, así que esas influencias entraron por ahí en algunos discos: un poco en The Odyssey y también antes.
Incluso, música anterior a nuestra época: la generación de mis padres nos influenció temprano. Y con el tiempo fuimos evolucionando: menos cosas “clásicas” en el sentido barroco, y más hacia influencias tipo Wagner, Holst, y también esta influencia moderna de la música de cine, el “scoring”, la orquestación, incorporando eso. Eso es lo que hemos estado tocando más en los últimos discos.
Aun así, el inicio de Symphony X sigue siendo Symphony X. En todos los discos se reconoce a la banda. Tenemos un estilo firma, una especie de sello que cultivamos mezclando esos géneros y haciéndolos propios. Y queremos seguir haciendo lo mismo: usar esas influencias, probar cosas nuevas y mantenernos vigentes. Y especialmente últimamente con las giras, hemos estado en nuestro mejor nivel: todos están tocando increíble y se siente muy bien.
Symphony X tiene una conexión profunda con la narrativa y la ficción. ¿Dirías que el metal neoclásico permite una narrativa más profunda que otros estilos en términos de storytelling?
¿Una narrativa más profunda? Por supuesto. Eso ha sido “la cosa” en casi todos los discos desde… bueno, realmente desde el álbum The Divine Wings of Tragedy fue la primera vez que dijimos: “Hagamos nuestra propia pieza conceptual”. Y desde ahí, los álbumes han tenido algún tipo de temática.
En The Odyssey no era que cada canción fuera literalmente sobre la Odisea, pero eso marcó un inicio. Después, cuando volvimos, esa idea se mantuvo en el enfoque general. Iconoclast no era necesariamente un álbum conceptual, pero tenía una temática clara. Máquinas tomando el control, inteligencia artificial… es raro lo rápido que todo esto pasó.
En resumen, siempre hemos hecho cosas conceptuales. Y este tipo de metal neoclásico y pesado, como el que hacemos nosotros y bandas similares, tiene la capacidad de hablar de temas más grandes, bombásticos, y contar historias épicas.
Su próximo concierto es el mismo día que un festival muy grande en Chile. ¿Qué le dirías a la audiencia de Radio Futuro para que vaya a su show en un fin de semana tan lleno?
Esperamos que nos elijan a nosotros. Si van a ver a otras bandas, Dios los bendiga, genial. No intentamos competir con nadie; la gente hará lo que quiera hacer.
Pero sí diría esto: será una oportunidad muy rara de vernos tocar canciones que ya no tocamos. Será una noche especial, un momento especial para celebrar esta etapa de la banda. No es que “se cierre el capítulo”, pero sí es como: “Ok, esos discos, esa época… y ahora seguimos hacia lo siguiente”.
Es un poco agridulce para nosotros porque llevamos mucho tiempo en esto, y queremos que la gente venga para compartir este momento, esta memoria con nosotros. Porque no venimos muy seguido. Últimamente hemos venido un poco más, pero quienes conocen a Symphony X saben que no giramos tanto. Ojalá la gente aparezca y disfrute la noche con nosotros.
Una última pregunta, relacionada con el último disco de Symphony X: ¿cuál crees que es el futuro del rock y el metal, considerando los avances de la inteligencia artificial y otras tecnologías?
Es difícil decirlo, no tengo una bola de cristal. Para una banda como la nuestra y para gente como yo, que lleva mucho tiempo, es distinto a un artista joven que recién empieza: el panorama cambió completamente. Pero esto es una caja de Pandora: la tecnología ya está aquí. O trabajas con ella y te acostumbras, o te deja atrás; eso es lo que enseña la historia.
Pienso en cuando llegaron los secuenciadores en teclados: todos decían “esto es terrible, es blasfemia”, y al final tuvimos que aprender a usarlo y se volvió parte del flujo de trabajo. Y después vinieron otras herramientas: autotune, cuantización al grid, etc. Hemos usado herramientas así por años. Si se mira de esa forma, puede ser “cool”: usarlo como una herramienta. Como artistas, lo importante es ser fiel a uno mismo. Mientras pongas corazón y alma, sigue siendo algo humano.
Yo todavía puedo cantar y salir a tocar. No tienen un robot que haga mi trabajo todavía. Así que, músicos, no pierdan la fe. La gente todavía quiere música en vivo, quiere ir a un show, juntarse con amigos y vivir esa experiencia. Además, el metal nunca ha sido “pop”. Siempre ha sido una comunidad, una hermandad, vibra de familia. Creo que va a aguantar, y la gente que ama el género va a seguir apoyando y yendo a ver a las bandas que quiere.
No estamos en un momento en que la gente “ame a la máquina”. Esa conexión humana sigue siendo clave.Ahora, detrás de escena—productores, ingenieros—puede ponerse más complejo. Veremos cómo navegamos esto. Pero como artistas y como fans, estaremos bien mientras la música sea buena, venga del corazón y conserve esa cualidad humana.
¿Podrías invitar a la gente de Radio Futuro a ir al show?
Invito a todos en Santiago de Chile a venir al show. No voy a aislar a un solo grupo; no compito con nadie. Si todos están escuchando su radio: los animo a que vengan. No podemos esperar para verlos, va a estar buenísimo. Sigan escuchando Futuro y sigan rockeando con Symphony X, amigo.
