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El día que Hal Ashby capturó el magnetismo de los Rolling Stones en su prime

Sin intenciones de contar una historia detrás de la música, este film solo quería mantener y mostrar la esencia escénica de los Stones.

Rolling Stones Lets Spend The Night Together

En 1981, los Rolling Stones no eran solo una banda; eran una maquinaria de guerra destinada a conquistar los recintos más grandes de Estados Unidos. Para documentar este hito, la banda reclutó a una figura inusual: Hal Ashby. Él era el director detrás de obras maestras del cine melancólico y rebelde como Harold and Maude y Being There.

El resultado fue «Let’s Spend the Night Together», un filme que hoy recordamos como una cápsula del tiempo vibrante y, por momentos, extraña.

El choque de dos mundos

¿Cómo terminó un director de la sensibilidad de Ashby dirigiendo un filme de concierto de los Stones? La apuesta era arriesgada. Jagger quería a alguien que pudiera captar la magnitud del escenario diseñado por Kazuhide Yamazaki, con sus colores brillantes y dimensiones colosales. Sin embargo, buscaba una mirada cinematográfica que fuera más allá del simple registro televisivo.

Ashby utilizó 21 cámaras para capturar las presentaciones en el Byrne Meadowlands Arena de Nueva Jersey y el Sun Devil Stadium en Arizona. El filme no se detiene en entrevistas o «detrás de escena» profundos. Es una inyección de adrenalina pura de 95 minutos que muestra a una banda en la cima de su poder comercial.

Estética «pop» y el aura de los 80

Para muchos fanáticos, «Let’s Spend the Night Together» es la película donde los Rolling Stones finalmente abrazan la estética de la década de los 80. Mick Jagger corre kilómetros sobre el escenario vistiendo llamativos conjuntos deportivos. Mientras tanto, Keith Richards y Ronnie Wood mantienen el pulso de un setlist cargado de éxitos y cortes del entonces reciente Tattoo You.

La dirección de Ashby se nota en el ritmo del montaje y en cómo utiliza las luces naturales de los estadios abiertos para crear una atmósfera que se siente como un atardecer eterno. A pesar de los conflictos de edición (se dice que Ashby entregó un primer corte de varias horas que la banda tuvo que reducir), la película logra transmitir la euforia de las masas que asistieron a ese tour histórico.

Un registro imprescindible de los Stones

Aunque no tiene la carga dramática de Gimme Shelter, este documental es fundamental para entender la transformación de los Stones en los «Dinosaurios del Rock» capaces de llenar coliseos. Es el testimonio de una banda que, tras 20 años de carrera, seguía teniendo la energía suficiente para agotar entradas en tiempo récord.


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