Un 19 de febrero de 1996, el Britpop alcanzó su estado de gracia. Oasis lanzaba como sencillo «Don’t Look Back In Anger», el cuarto corte de su álbum multiplatino (What’s The Story) Morning Glory?.
Lo curioso, es que lejos de ser continuistas con lo visto en Definitely Maybe, el grupo apostó por mostrar la canción que reemplazaba la voz del frontman. Para muchos esto seria un suicidio. Sin embargo, la vanidad y confianza de Noel Gallagher acertaron a su apuesta. El hit se transformó en el primer de los muchos pasos exitosos que significaría su segundo álbum.
El debut de Noel en la voz principal
Hasta ese momento, el rol de vocalista principal en Oasis era propiedad exclusiva de Liam Gallagher, mientras Noel se limitaba a los coros y segundas voces en clásicos como «Live Forever» o «Slide Away». Sin embargo, durante las sesiones en los estudios Rockfield, Noel lanzó un ultimátum: o él cantaba «Wonderwall» o cantaba esta canción.
Liam cedió, y así fue como Noel debutó como voz principal en un sencillo de la banda. Esta decisión no solo le dio un matiz más nostálgico y maduro a la canción. Además, abrió la puerta para que Noel tomara el protagonismo vocal en otras joyas de ese periodo como «Talk Tonight» y «The Masterplan». Estos temas originalmente fueron Lados B, pero hoy son considerados esenciales.
Himno de estadio y herencia lennoniana
La canción es un tributo descarado y brillante a la figura de John Lennon. Desde la introducción de piano que evoca a «Imagine», hasta la línea «So I’ll start a revolution from my bed», Noel logró canalizar la mística de The Beatles. Así, creó un himno de resiliencia que conectó de inmediato con el público.
El impacto fue fulminante, el sencillo alcanzó el puesto número uno en la lista de éxitos del Reino Unido, consolidando a Oasis no solo como una banda de rock, sino como un fenómeno cultural que definía la identidad británica de los años 90.
Un video para la posteridad
El lanzamiento fue acompañado por un video musical icónico dirigido por Nigel Dick, donde se ve a la banda en una mansión, rodeados de una estética que mezclaba lo clásico con la psicodelia suave del Britpop. Fue la confirmación visual de que el «hermano mayor» de los Gallagher tenía el carisma suficiente para sostener el centro del escenario.
A 30 años de su estreno, «Don’t Look Back In Anger» ha trascendido las listas de éxitos. Se ha convertido en el himno melancólico por excelencia (y nos dio un prologo de lo que es Noel Gallagher como frontman). Es una canción que se canta a pulmón herido en cada estadio del mundo. De este modo, nos recuerda que, pase lo que pase, no debemos mirar atrás con rencor.
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