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Tommy Ramone eterno: las 10 mejores baterías del motor punk que encendió a Ramones, según Futuro

Celebramos al baterista fundador en el día en que hubiese cumplido 77 años con lo mejor de su trabajo en estudio con la banda.

Hector Muñoz Tapia |

Tommy Ramone Getty Web

Tommy Ramone Getty Web

Hablar de los Ramones es hablar de velocidad, economía de recursos y una disciplina casi militar para tocar canciones de dos minutos como si fueran misiles. En el centro de esa maquinaria estuvo Tommy Ramone, baterista fundador y arquitecto rítmico del sonido original del grupo. Más que un virtuoso, fue un estratega: entendió que el punk necesitaba pulso constante, acentos simples y una energía implacable.

Este especial considera exclusivamente los discos en los que Tommy grabó batería: «Ramones» (1976), «Leave Home» (1977) y «Rocket to Russia» (1977). De ahí salen estas diez interpretaciones donde su estilo —recto, urgente y sin adornos— no solo sostiene a la banda, sino que define un género entero.

Blitzkrieg Bop

La batería de “Blitzkrieg Bop” es, literalmente, el ADN del punk rock. Tommy establece un patrón 4/4 implacable, sin fills innecesarios, con acentos que convierten cada compás en un llamado a la acción. No hay swing, no hay respiro: solo avance. Su toque es casi metronómico, pero con suficiente nervio para que la canción no suene mecánica. La entrada tras el “Hey Ho, Let’s Go” es una declaración estética: aquí manda la velocidad y la simplicidad. Décadas después, sigue siendo el manual básico de cómo tocar punk sin pedir permiso ni disculpas.

Judy Is a Punk

En menos de dos minutos, Tommy construye una clase magistral de urgencia. La batería es un martillo neumático que no negocia ni un segundo de tregua. El hi-hat cerrado y el bombo directo refuerzan la sensación de persecución constante que tiene la canción. No hay espacio para lucirse: el mérito está en no caerse nunca del tempo y en empujar a la banda hacia adelante. “Judy Is a Punk” muestra al Tommy más disciplinado, casi obsesivo con la regularidad, y por eso mismo es una de las piezas que mejor resumen el espíritu inicial de los Ramones.

Beat on the Brat

Aquí Tommy demuestra que también sabía jugar con la dinámica sin perder identidad. El ritmo es marcial, casi infantil en su estructura, pero ejecutado con una precisión que lo vuelve amenazante. El patrón repetitivo refuerza el carácter obsesivo de la letra y convierte la canción en un himno retorcido. Los golpes de caja son secos, sin reverberancia emocional: puro impacto. Es una batería que no busca adornar, sino subrayar el carácter provocador del tema. En su aparente simplicidad está la inteligencia de alguien que entiende exactamente qué necesita cada canción.

Now I Wanna Sniff Some Glue

Si hay una canción que suena a claustrofobia juvenil, es esta, y gran parte de esa sensación viene de la batería. Tommy mantiene un tempo tenso, casi nervioso, con un patrón que parece a punto de desbordarse pero nunca lo hace. Esa contención genera ansiedad, y ahí está la gracia. El bombo constante y la caja seca convierten la canción en una especie de bucle obsesivo. No hay escapatoria rítmica, y eso es exactamente lo que la canción necesita. Es un ejemplo perfecto de cómo usar la batería como herramienta psicológica.

Havana Affair

“Havana Affair” permite ver a un Tommy un poco más suelto, jugando con un groove apenas más elástico, sin traicionar nunca la estética Ramone. La batería sostiene una canción que coquetea con un aire casi pop, pero lo hace desde una base firme y minimalista. Los acentos están colocados con inteligencia para darle un pequeño vaivén al tema, sin perder la sensación de urgencia. Es una prueba de que Tommy no solo sabía ir rápido, sino también modular la energía cuando la composición lo pedía, siempre con la economía de recursos como bandera.

Gimme Gimme Shock Treatment

En el segundo disco, Tommy suena todavía más seguro de su rol. Aquí la batería es una turbina: rápida, constante y con un pulso que no fluctúa. El patrón es sencillo, pero ejecutado con una convicción casi brutal. Cada golpe de caja parece empujar a la banda un centímetro más adelante. No hay fills de transición, no hay coqueteos técnicos: solo un flujo continuo de energía. Esta canción muestra a un Tommy completamente alineado con la identidad del grupo y convertido en una pieza insustituible de su maquinaria sonora.

Commando

“Commando” es prácticamente un ejercicio de resistencia. Tommy mantiene un ritmo alto durante toda la canción sin mostrar signos de fatiga ni pérdida de foco. El carácter casi militar del tema se apoya directamente en su forma de tocar: golpes secos, repetitivos, disciplinados. La batería no busca destacar, busca imponer orden. Esa frialdad controlada es lo que hace que la canción funcione tan bien. Es punk rock entendido como ejercicio físico y mental, y Tommy actúa como el sargento que mantiene a todos marchando en perfecta formación.

Sheena Is a Punk Rocker

Aquí los Ramones abrazan definitivamente el pop, y Tommy lo entiende a la perfección. La batería sigue siendo simple, pero hay un swing mínimo, una sensación de ligereza que hace que la canción sea inmediatamente contagiosa. Los acentos están puestos para realzar el gancho melódico, no para aplastarlo. Es una demostración de madurez: tocar menos rígido sin perder identidad. Tommy muestra que su estilo no es una limitación, sino un lenguaje que puede adaptarse a canciones más luminosas sin dejar de ser reconocible.

Rockaway Beach

“Rockaway Beach” es velocidad con sonrisa, y la batería es el motor que la impulsa. Tommy mantiene un tempo alto pero relajado, casi festivo, algo poco habitual en el punk de la época. El patrón es directo, pero los acentos dan sensación de movimiento continuo, como un viaje sin frenos hacia el verano eterno. Aquí se nota que la banda ya domina completamente su fórmula, y Tommy es clave para que esa fórmula no se vuelva monótona. Es energía pura, pero con un guiño cómplice al oyente.

Teenage Lobotomy

El inicio con hi-hat cerrado y la posterior explosión rítmica muestran a un Tommy con mayor sentido de la construcción dramática. La batería crea expectativa y luego libera toda la tensión en un ataque frontal. El tempo es rápido, pero hay un control absoluto de los cambios de sección. Cada entrada está medida para maximizar el impacto. “Teenage Lobotomy” demuestra que, incluso dentro de un estilo aparentemente rígido, Tommy sabía pensar las canciones en términos de estructura y no solo de velocidad. Es punk con cerebro, aunque suene paradójico.

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