En Iron Maiden, donde conviven tres guitarras y tres personalidades muy distintas, Janick Gers siempre ha sido el más impredecible. Menos académico que Adrian Smith, menos arquitecto que Dave Murray, Gers es pura electricidad, intuición y peligro escénico. Su estilo nunca fue el del virtuosismo limpio: es el del ataque, el gesto, la urgencia. El guitarrista que parece estar a punto de perder el control… y por eso mismo lo hace inolvidable.
En el día en que cumple 69 años, celebramos al miembro más visceral del tridente de guitarras de Maiden con un especial dedicado exclusivamente a sus mejores solos: momentos donde su lenguaje caótico, bluesero, agresivo y dramático no solo encaja en Iron Maiden, sino que lo expande, lo ensucia y lo vuelve más humano.
Blood Brothers
Este solo es probablemente el momento más emotivo de Janick Gers en el catálogo de Iron Maiden. No hay pirotecnia ni velocidad innecesaria: hay construcción melódica, respiración y una sensibilidad casi elegíaca. Gers entra después del clima épico del tema y transforma la sección instrumental en un lamento eléctrico, lleno de bends largos y vibrato dramático. Cada nota parece pensada para quedarse suspendida en el aire. Es uno de esos solos donde demuestra que su fuerte no es la precisión quirúrgica, sino la emoción cruda. Un solo que no busca impresionar: busca conmover. Y lo logra.
Dance of Death
Aquí Janick se mueve en su terreno favorito: lo teatral, lo inquietante, lo casi circense. Su solo entra como un personaje más dentro del relato macabro de la canción, usando frases torcidas, escalas poco obvias y un sentido del drama que bordea lo cinematográfico. No es un solo “bonito”, es un solo narrativo. Cada frase parece describir un giro de la danza, un paso más hacia lo inevitable. Gers entiende que esta canción es una historia, y su guitarra actúa como un narrador paralelo, sumando tensión y extrañeza al clima general.
The Talisman
En este tema inspirado en la poesía marinera y la tragedia, Janick entrega uno de sus trabajos más atmosféricos. Su solo no busca el protagonismo inmediato, sino que crece lentamente, como una tormenta en el horizonte. Usa mucho espacio, notas largas, y un fraseo que transmite cansancio, fatalismo y lucha contra el destino. Es un ejemplo perfecto de cómo Gers sabe adaptarse al clima conceptual de una canción. Aquí no hay fuegos artificiales: hay narrativa, peso emocional y una sensación de viaje peligroso que atraviesa cada compás.
The Legacy
Este es uno de los solos más oscuros y densos de Janick Gers. En una canción marcada por la reflexión sobre la guerra y sus consecuencias, su guitarra suena casi como una sirena de alarma emocional. El tono es áspero, el fraseo es tenso, y cada nota parece cargada de incomodidad moral. Gers no intenta embellecer nada: su solo es deliberadamente incómodo, incluso feo por momentos, y ahí está su fuerza. Es un ejemplo brillante de cómo usa la guitarra no solo como instrumento musical, sino como herramienta expresiva y conceptual.
Dream of Mirrors
En esta pieza extensa y progresiva, Janick tiene espacio para desarrollar uno de sus solos más elaborados. Entra después de una larga construcción de tensión y libera la energía acumulada con un fraseo nervioso, casi paranoico, que encaja perfectamente con la temática de la canción. No es un solo lineal: es fragmentado, cambiante, inquieto. Combina momentos melódicos con ataques casi desprolijos, pero siempre con intención. Aquí se nota su influencia bluesera mezclada con el dramatismo heavy metal. Un solo que no te deja cómodo, y no debería hacerlo.
Ghost of the Navigator
Este es Janick en modo épico-aventurero. Su solo se monta sobre un riff galopante y añade un sentido de viaje, de travesía peligrosa, que define toda la canción. Usa frases amplias, bends expresivos y un vibrato exagerado que ya es marca registrada. No es el más técnico, pero sí uno de los más memorables por cómo refuerza la sensación de movimiento y exploración. Gers entiende perfectamente que en Maiden los solos no son solo adornos: son parte de la narrativa. Y aquí lo demuestra con claridad.
The Book of Souls
En esta canción extensa y ritualista, Janick aporta un solo con un tono casi chamánico. Su sonido es áspero, crudo, poco pulido, y eso le da una personalidad única dentro del tema. No busca competir con la grandilocuencia del resto de la banda, sino agregar una capa de humanidad y peligro. Las frases parecen improvisadas, pero siempre apuntan en la dirección correcta. Es el tipo de solo que no brilla por perfección, sino por carácter. Y en Iron Maiden, el carácter lo es todo.
Montségur
Aquí Gers demuestra que también puede ser directo y agresivo. El solo es corto, incendiario y absolutamente al hueso. No hay espacio para contemplación: entra, golpea y se va. Usa frases rápidas, ataques bruscos y un tono casi punk en su urgencia. Es un gran ejemplo de su faceta más salvaje, la que en vivo lo hace correr, saltar y agitar la guitarra como si estuviera en guerra con ella. Un solo que no busca quedar en los libros de técnica, sino en la memoria muscular del oyente.
The Pilgrim
Este es uno de los solos más “extraños” de su catálogo, y por eso mismo tan interesante. Gers juega con frases poco previsibles, cortes abruptos y una sensación de inestabilidad permanente. El solo refleja perfectamente la temática del fanatismo y la obsesión del protagonista. No hay comodidad, no hay resolución fácil. Es un discurso musical fragmentado, casi esquizofrénico, que funciona como comentario psicológico dentro de la canción. Un gran ejemplo de cómo Janick usa la guitarra como herramienta narrativa más que como simple vehículo de virtuosismo.
Fear of the Dark
En estudio este tema tiene solos repartidos, pero en vivo Janick lo transforma en un verdadero campo de batalla emocional. Sus intervenciones son impredecibles, exageradas, llenas de gestos y notas estiradas hasta el límite. No toca el solo igual dos veces, y eso es exactamente lo que lo hace especial. Gers entiende este tema como un ritual colectivo, y su guitarra actúa como conductor de esa energía. No es el solo más “correcto”, pero sí uno de los más intensos y representativos de su espíritu en Iron Maiden.
