Quizá no exista ninguna obra de ficción que haga tanto por otra obra de ficción y su autor en los últimos años como Hamnet. Menos una con tan buenos resultados en su adaptación, algo francamente improbable la mayoría de las veces. En esencia, Hamnet es una novela de Maggie O’Farrel sobre la tragedia real que llevó a William Shakespeare a escribir su más grande tragedia en el papel, Hamlet. El evento en cuestión tiene que ver con el fallecimiento de su hijo menor, Hamnet Shakespeare, quien falleció a los ocho años. Algunas teorías -entre ellas, la que adopta la novela- adjudicándole el hecho a la propagación de la peste negra. Chloé Zhao filmó una adaptación a partir de un guion coescrito por ella y O’Farrell.
Hamnet y sus dimensiones formales
Maggie O’Farrell es un gran fenómeno de superventas. Considera cierta investigación historiográfica para sus tramas, pero calzándolas con un despliegue de emocionalidad inusitado para una historia de esas características. Es algo más complejo que la novela histórica que hubiese entendido un autor como Mario Puzo, por ejemplo. El atractivo real de las novelas de O’Farrell está en la búsqueda del reverso humano de esas historias ya de por sí interesantes. Precisamente, como es el caso del fallecimiento de Hamnet Shakespeare.
En un giro propio de la autora, no ubica el eje protagónico ni en el niño ni en Shakespeare, sino en Anne Hathaway, quien fácil e irresponsablemente se podría reducir a mencionarse como la pareja del dramaturgo o la madre de Hamnet. En realidad, es un personaje muchísimo más complejo, tanto por su construcción, como por su posición en contrapeso del mismísimo Shakespeare, de quien, por cierto, ni la novela ni la película están cerca de abordar de manera biográfica, por mucho que sea uno de los protagonistas.
El verdadero foco está en la humanidad de quien vio pasar uno de los fenómenos más grandes de la historia de la ficción occidental desde el fondo del sufrimiento. De hecho, no se puede dejar de mencionar este eje como uno de los puntos de vista más interesantes respecto a otro que ciertamente también está en pantalla. El documental.
Tanto la novela de O’Farrell como la adaptación de Zhao son representativas de cierta motivación documental. O al menos historiográfica. Primero la novela, que en su epílogo incluye una nota respecto a la investigación ejercida para dar con el trabajo y su forma de novela histórica. Luego la película, o más bien el diseño de producción de esta. Es una película de época como las que no se ven hace mucho tiempo. No porque no existan películas de época, sino y de hecho, por la amplia cantidad de producciones de época que reducen su recreación a los elementos más mínimos. Ahora, la gran historia de Hamnet no necesariamente considera el factor de la recreación más superficial como único factor movilizador.
Se puede hacer el caso de que lo realmente interesante de ambas historias recae más en los diálogos subyacentes. Ni siquiera en los que se expresan de manera literal. O al menos, no necesariamente. Entiéndase por subyacente el esquema de relaciones interpersonales y contextuales que terminan determinando a los personajes y sus acciones. Sí, hay todo un esfuerzo de lo más celebrable por poner en evidencia -documental- la realidad de Europa cuando Shakespeare se convirtió en Shakespeare. Pero el verdadero atractivo de la historia descansa en el reverso humano y la relación meta artística de las personas como entes.
El reverso humano
Anne Hathaway sufre. Harto. Es un contexto que va descendiendo y aquello que aparentó ser idílico está en realidad concentrado en un aspecto muy limitado de la vida de los personajes. Sobre todo de ella. Hathaway se desenvuelve en una constante búsqueda por el cierre de su círculo personal e interpersonal. Nunca realmente resuelto. Ahí es donde afloran las grandes virtudes de Hamnet. Ahí y en sus alcances constantes con la obra de Shakespeare. La obra. No solo Hamlet.
De hecho, hay varios aspectos de la relación entre Hathaway y Shakespeare que perfectamente admiten alcances con la relación de los protagonistas de Romeo & Julieta. Un guion que, aunque parece imposible de dimensionar, fue redactado en una época en la que no existían historias de referencia para tal arquetipo, ni del drama ni de los personajes. Shakespeare concibió a partir de su creatividad y el contexto que lo determinaba. Integrarse en su historia familiar es, de hecho, integrarse un poco más en sus obras.
Para efectos de Hamnet, naturalmente, nada se compara al alcance con Hamlet.
El alcance con Hamlet
Leer Hamlet, el guion original de William Shakespeare, con estos datos a cuestas, modifican radicalmente la experiencia. Por décadas, la ficción popular ha reducido Hamlet a su esquema, un poco ignorando el fondo y concentrándose casi exclusivamente en la concatenación de hechos. No es menor que exista más de una generación que identifique Hamlet a partir de otras obras que, aunque compartan todos los arquetipos, manejan otro fondo. La más popular, El Rey León, sin duda.
Sin otorgar demasiada agencia al devenir de la obra original en su influencia -que naturalmente escapa de las atribuciones de su autor-, igualmente se puede hacer el caso de que no existe una obra que haga tanto por Hamlet como Hamnet. Y esto incluye a la película. De hecho, especialmente la película. El factor realmente determinante está en la puesta en escena de la puesta en escena (valga la redundancia) de Hamlet en el teatro The Globe. No solo es un momento hermoso porque, así como en la trama de Hamlet se monta una obra de teatro dentro de otra, aquí Zhao hace exactamente lo mismo, dialogando con las necesidades de Shakespeare, sino también porque esta secuencia pone en evidencia algunas líneas del guion original de Shakespeare, lo que significó su montaje y lo fuertemente arraigadas a los hechos reales que están.
El círculo completo
Puede parecer anti intuitivo. En una historia se llevan al hijo del protagonista, en la otra al padre. Pero de nuevo, Hamlet es una obra tanto más compleja que sus meros esquemas. En realidad ese dato apenas excede los motores de las motivaciones de los personajes de la obra original. Hamlet es una historia sobre el pasado. Por eso los temas a los que más se recurre es a la venganza y a los fantasmas. Hamnet, por su parte, si bien rodea a sus personajes de fantasmas, ofrece una solución más bien reconciliadora. Y como si fuera poco, a través del arte. Lo mismo que intentan forzar los personajes de Hamlet con su obra aquí logra aterrizar de manera propositiva.
Hamnet y sus tesis subyacen a Hamlet, de la misma forma que los de Hamlet subyacen a los peores resquemores de la realidad. Y la realidad es Hamnet. Es un círculo completo.
Hamnet se estrenará en Chile el jueves 15 de enero.
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