Hay fechas que quedan marcadas a fuego en la memoria de la humanidad, y el 30 de enero de 1972 es una de las más oscuras. Aquel domingo en el barrio de Bogside, en Derry, Irlanda del Norte, lo que comenzó como una marcha pacífica a favor de los derechos civiles terminó en una masacre. Ese día cambiaría el curso del conflicto norirlandés para siempre.
Durante aquel domingo, el Batallón de Paracaidistas del Ejército Británico abrió fuego contra manifestantes desarmados, dejando un saldo de 14 víctimas fatales y decenas de heridos. Este fue un acto de represión que el mundo observó con horror. La tragedia no solo cobró vidas como las de Patrick Doherty y otros trece civiles que solo exigían el fin de la discriminación y el encarcelamiento sin juicio. Además, sembró una semilla de indignación que años más tarde germinaría en los estudios de grabación. Fue esa rabia contenida y la búsqueda de una respuesta no violenta lo que llevó a U2 a componer uno de los himnos más emblemáticos de la historia del rock: «Sunday Bloody Sunday».
El himno en contra de la violencia
Lanzada en 1983 como la pieza central del álbum War, la canción rompió el molde de las canciones de protesta de la época. Con el redoble de batería militar de Larry Mullen Jr. marcando un paso de marcha casi fúnebre y el violín eléctrico de Steve Wickham con una melancolía cortante, el tema no se posicionó a favor de un bando armado. Por el contrario, se posicionó a favor de la paz y la humanidad. Bono, al recordar la génesis del tema, fue enfático en sus declaraciones: «No es una canción de rebelión, es una canción sobre la desesperación ante la violencia«.
La banda siempre tuvo claro que el mensaje debía ser de concientización y no de incitación al odio. El guitarrista The Edge, quien compuso el riff principal mientras Bono estaba de luna de miel, declaró que la intención era captar el sentimiento de una generación cansada del derramamiento de sangre. «Queríamos decir algo que fuera directo, pero que no fuera sectario. Se trataba de decir: ‘¿Cuánto tiempo tenemos que cantar esta canción?'», explicó el músico sobre la icónica letra que cuestiona la perpetuidad del conflicto.
Hoy, a décadas de aquel fatídico domingo en Derry, «Sunday Bloody Sunday» sigue resonando con una vigencia aterradora. El tema trascendió las fronteras de Irlanda para convertirse en un himno universal contra la injusticia y la violencia estatal en cualquier rincón del planeta. Recordar el 30 de enero de 1972 a través de los acordes de U2 no es solo un ejercicio de memoria musical. También es un acto necesario de respeto hacia aquellos que perdieron la vida simplemente por marchar pidiendo dignidad.
