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De diez en diez: Los discos que cumplen década en Futuro, sexta parte: 60 años (1966-2026)

Cerrando especial de enero, repasamos algunos de los LPs que se lanzaron hace 60 años, dejando su huella en el mundo entero.

Hector Muñoz Tapia |

Discos Rock 1966 Web

Discos Rock 1966 Web

1966 no fue simplemente un buen año para la música popular: fue el año en que el formato álbum terminó de consolidarse como una obra artística integral. Hasta entonces, el rock y el pop seguían muy ligados a la lógica del single, pero algo cambió definitivamente en esos doce meses. Los estudios se transformaron en laboratorios creativos, los músicos comenzaron a pensar en secuencias, climas y conceptos, y el público empezó a escuchar discos completos como experiencias cerradas.

Lo asombroso es que muchos de los pilares de esa transformación aparecieron casi al mismo tiempo. Psicodelia, folk rock, blues eléctrico, pop barroco y experimentación convivieron en un mismo calendario. Sesenta años después, estos discos no solo siguen sonando vigentes: siguen explicando cómo el rock aprendió a ser adulto, ambicioso y artísticamente libre. Estos son diez álbumes fundamentales de 1966.

The Beatles – Revolver

Si «Rubber Soul» había insinuado una nueva etapa, «Revolver» la confirmó con autoridad. Aquí los Beatles rompen definitivamente con el molde de la banda de rock tradicional y convierten el estudio en un instrumento más. Hay cuerdas, loops, cintas al revés y una paleta sonora que en 1966 parecía venir del futuro. Canciones como “Tomorrow Never Knows” o “Eleanor Rigby” conviven con pop perfecto como “Here, There and Everywhere”. Cada Beatle empieza a mostrar una personalidad creativa definida, y el disco suena como un catálogo de posibilidades. No es solo un gran álbum: es un manifiesto de libertad creativa.

The Beach Boys – Pet Sounds

Brian Wilson concibió «Pet Sounds» como una obra íntima, emocional y obsesivamente detallada, y terminó creando uno de los discos más influyentes de todos los tiempos. Lejos del surf y los autos, este álbum es una exploración de la inseguridad, el amor y la melancolía adulta. Los arreglos orquestales, las armonías vocales imposibles y la producción minuciosa construyen un mundo propio, frágil y luminoso. Canciones como “God Only Knows” o “Wouldn’t It Be Nice” redefinieron lo que el pop podía expresar. Es un disco vulnerable, sofisticado y emocionalmente devastador, todavía hoy insuperable en su ambición.

Bob Dylan – Blonde on Blonde

Con «Blonde on Blonde», Dylan completa su trilogía eléctrica y lleva su escritura a un nivel de exuberancia poética pocas veces visto en el rock. Es un álbum doble lleno de imágenes surrealistas, personajes enigmáticos y canciones que parecen fluir como monólogos interiores. Desde la ironía de “Rainy Day Women #12 & 35” hasta la hipnosis de “Visions of Johanna” o la épica “Sad Eyed Lady of the Lowlands”, todo aquí suena expansivo y desbordado. Dylan no solo estaba haciendo rock: estaba escribiendo literatura con guitarras eléctricas y una banda que respiraba libertad.

The Rolling Stones – Aftermath

«Aftermath» marca el momento en que los Stones se consolidan como autores completos y no solo como grandes intérpretes de rhythm and blues. Jagger y Richards firman todo el material, y el sonido del grupo se expande con marimbas, dulcimers y texturas nuevas. Hay sarcasmo, cinismo, psicodelia y también momentos de belleza melancólica como “Lady Jane”. Canciones como “Under My Thumb” o “Paint It, Black” definen una personalidad más oscura y provocadora. Es el disco donde los Stones dejan de mirar a sus influencias y empiezan a construir su propio mito.

Cream – Fresh Cream

El debut de Cream es el punto de partida del power trío como formato definitivo del rock. Clapton, Bruce y Baker mezclan blues eléctrico, virtuosismo y volumen con una intensidad desconocida hasta entonces. Aunque todavía anclado en versiones y estructuras tradicionales, el disco ya anticipa lo que vendrá: solos extensos, dinámicas explosivas y una interacción instrumental feroz. Temas como “I Feel Free” o “Spoonful” muestran a una banda que piensa en términos de fuerza y expansión sonora. «Fresh Cream» no es el techo creativo del grupo, pero sí el primer ladrillo de una revolución sonora.

The Mothers of Invention – Freak Out!

El debut de Frank Zappa y su banda fue una bomba conceptual en medio del optimismo hippie. «Freak Out!» es sátira, collage, crítica social y experimentación pura, todo al mismo tiempo. Hay doo-wop deformado, rock absurdo, ruidos, discursos y parodias feroces a la cultura estadounidense. Más que un disco, es un ataque frontal a las convenciones del pop. Zappa demuestra que el rock también puede ser incómodo, intelectual y deliberadamente caótico. En 1966 sonaba incomprensible; hoy se entiende como una obra adelantada a su tiempo, que abrió la puerta a toda una tradición de música irreverente y conceptual.

Violeta Parra – Las últimas composiciones de Violeta Parra

Este es uno de los discos más profundos y conmovedores de la música latinoamericana. Grabado poco antes de su muerte, reúne algunas de las canciones más importantes jamás escritas en español, como “Gracias a la vida” y “Volver a los 17”. Violeta Parra mezcla sabiduría popular, dolor, amor y lucidez en un lenguaje simple y devastador. No hay adornos innecesarios: solo voz, instrumentos esenciales y una verdad emocional absoluta. Es un álbum que trasciende géneros y épocas, y que sigue funcionando como un testamento artístico y humano de una potencia difícil de igualar.

The Kinks – Face to Face

Mientras muchas bandas miraban hacia la psicodelia, Ray Davies decidió mirar hacia la vida cotidiana. «Face to Face» es uno de los primeros discos conceptuales del rock, una colección de viñetas sobre la sociedad inglesa, sus clases, manías y contradicciones. Musicalmente es elegante, melódico y lleno de detalles, pero su verdadera fuerza está en la observación irónica y empática. Canciones como “Sunny Afternoon” o “Dandy” retratan personajes con una precisión casi literaria. Es un disco discreto, inteligente y profundamente influyente, que demuestra que el rock también puede ser crónica social.

John Mayall – Blues Breakers with Eric Clapton

Este álbum es, para muchos, el acta de nacimiento del blues rock británico. Eric Clapton aparece aquí con un sonido crudo, saturado y poderoso que cambiaría para siempre la forma de tocar guitarra eléctrica. Mayall arma una banda que suena compacta, intensa y absolutamente comprometida con el blues. Versiones como “Hideaway” o “All Your Love” se transforman en modelos a seguir para generaciones enteras. No hay psicodelia ni adornos: solo amplificadores al límite, feeling y una energía que hizo que medio Reino Unido quisiera formar una banda de blues al día siguiente.

Simon and Garfunkel – Sounds of Silence

Aunque parte del material ya existía en formato acústico, este disco marca el verdadero despegue del dúo gracias a la incorporación de arreglos eléctricos. «Sounds of Silence» captura una sensibilidad urbana, introspectiva y poética que conectó de inmediato con una generación en búsqueda de sentido. La canción que le da título es solo la puerta de entrada a un conjunto de composiciones melancólicas y elegantes como “I Am a Rock” o “Richard Cory”. Paul Simon demuestra aquí una madurez compositiva notable, y Garfunkel aporta una voz que convierte cada verso en algo casi sagrado. Un clásico silencioso y profundo.

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