Noticias

De diez en diez: Los discos que cumplen década en Futuro, cuarta parte: 40 años (1986-2026)

Repasamos algunos de los trabajos que se lanzaron hace 40 años, dejando su huella en la escena rockera del mundo entero.

Diez En Diez Discos 1986 Web
promocional

1986 fue uno de esos años bisagra en la historia de la música popular. En pleno auge de la era MTV, con el CD comenzando a desplazar definitivamente al vinilo y con una industria cada vez más globalizada, convivieron en los rankings el pop más accesible, el rock de estadios y un metal que empujaba los límites de velocidad, técnica y agresividad. Fue un año en que los discos no solo competían por sonar en la radio: también construían identidades, escenas y lealtades que todavía hoy se sienten vigentes.

Mirado desde 2026, 1986 aparece como un punto de encuentro entre mundos que parecían opuestos. Mientras algunos artistas perfeccionaban el arte del hit universal, otros consolidaban lenguajes más extremos o profundamente locales. Los diez discos que siguen no solo cumplen cuatro décadas: son testimonio de un momento en que el rock, el pop y sus derivados todavía tenían la capacidad de redefinir el centro de la cultura popular, cada uno a su manera.

Metallica – Master of Puppets

Publicado en marzo de 1986, «Master of Puppets» no solo consolidó a Metallica como la gran banda del thrash metal, sino que estableció un estándar artístico para el género. Con canciones extensas, estructuras complejas y una producción mucho más ambiciosa que en sus trabajos previos, el grupo llevó la agresión a un terreno casi épico. Temas como “Battery” o la canción homónima mostraron que el metal podía ser técnico, conceptual y devastador a la vez. Además, sería el último disco con Cliff Burton, lo que lo carga de una dimensión histórica y emocional imposible de separar de su legado.

Megadeth – Peace Sells… but Who’s Buying?

El segundo álbum de Megadeth fue la confirmación de que Dave Mustaine no estaba destinado a vivir a la sombra de su antigua banda. «Peace Sells… but Who’s Buying?» refinó el enfoque técnico y sarcástico del grupo, combinando velocidad, cambios de ritmo y letras cargadas de ironía política. La canción título se convirtió en un himno generacional y en una inesperada presencia en la cultura pop gracias a la televisión. El disco mostró que el thrash podía ser virtuoso sin perder filo, y estableció a Megadeth como un actor central en la escena metal de los años ochenta.

Iron Maiden – Somewhere in Time

Con «Somewhere in Time», Iron Maiden dio un paso audaz al incorporar guitarras sintetizadas y una estética futurista que dividió a algunos de sus seguidores más conservadores. Sin embargo, el tiempo ha sido generoso con este álbum, que hoy se aprecia como una expansión creativa del sonido clásico del grupo. Canciones como “Wasted Years” y “Stranger in a Strange Land” combinaron melodía, épica y un sentido de aventura muy propio de la banda. Es un disco que demuestra cómo Maiden supo evolucionar sin perder identidad, incluso en pleno auge comercial.

Genesis – Invisible Touch

En 1986, Genesis estaba completamente instalado en el centro del pop mundial, y «Invisible Touch» fue la culminación de esa etapa. Con una seguidilla impresionante de singles exitosos, el trío formado por Collins, Banks y Rutherford encontró la fórmula perfecta entre sofisticación y accesibilidad. La canción título, “Land of Confusion” y “Tonight, Tonight, Tonight” dominaron radios y televisión. Aunque para algunos marcó el abandono definitivo del pasado progresivo, el disco es un ejemplo impecable de producción ochentera y de cómo una banda histórica supo adaptarse a un nuevo lenguaje masivo.

Bon Jovi – Slippery When Wet

«Slippery When Wet» convirtió a Bon Jovi en una banda de alcance planetario y en uno de los rostros más reconocibles del hard rock comercial de los ochenta. Con himnos como “Livin’ on a Prayer” y “You Give Love a Bad Name”, el disco capturó el espíritu optimista y grandilocuente de la época. Todo en él está pensado para estadios: coros gigantes, riffs simples y una producción pulida al extremo. Más allá de modas y prejuicios, sigue siendo un manual de cómo construir canciones diseñadas para perdurar en la memoria colectiva.

Los Prisioneros – Pateando Piedras

Publicado en 1986, «Pateando Piedras»consolidó a Los Prisioneros como la voz más incómoda y lúcida de una generación en Chile. Más directo y rítmico que su debut, el disco abrazó con decisión los sintetizadores y las cajas de ritmo, construyendo un sonido moderno y bailable que contrastaba con la aspereza de sus letras. Bajo esa superficie pop y electrónica, el álbum retrata con ironía y crudeza la frustración juvenil, la desigualdad y el desencanto social. Canciones como “El Baile de los que Sobran” y “Muevan las Industrias” muestran a una banda que logra convertir la crítica en himno, combinando urgencia política con una inmediatez musical que amplió su impacto mucho más allá del circuito habitual del rock chileno.

Peter Gabriel – So

Con «So», Peter Gabriel alcanzó una síntesis perfecta entre ambición artística y éxito comercial. El disco está lleno de canciones que definieron una época, como “Sledgehammer”, “Don’t Give Up” o “In Your Eyes”, todas acompañadas por un uso innovador del video y la imagen. Musicalmente, combina pop, soul, world music y experimentación tecnológica con una naturalidad sorprendente. So no solo consolidó la carrera solista de Gabriel: también mostró que la música sofisticada podía, al mismo tiempo, ser profundamente popular y emocionalmente directa.

Europe – The Final Countdown

Aunque muchas veces reducido a su canción más famosa, The Final Countdown es un disco clave en la expansión global del hard rock europeo. El tema título se convirtió en un himno inmediato, con su inconfundible riff de teclado, pero el álbum completo refleja una banda en pleno dominio de las reglas del género. Producción brillante, estribillos diseñados para corearse y una estética totalmente alineada con la década. Para bien o para mal, Europe quedó asociado para siempre a este sonido, que resume como pocos el espíritu más exuberante de los ochenta.

Electrodomésticos – ¡Viva Chile!

«¡Viva Chile!» es uno de los discos más singulares y desafiantes del panorama chileno de los años ochenta. Electrodomésticos llevó la experimentación electrónica y el comentario social a un terreno incómodo y profundamente crítico, lejos de cualquier concesión al formato radial. Con un lenguaje sonoro fragmentado, áspero y provocador, el álbum funciona casi como un collage de tensiones culturales y políticas. Su influencia se ha ido expandiendo con los años, y hoy se entiende como una obra fundamental para comprender otra cara, más subterránea y radical, de la música chilena de la época.

Slayer – Reign in Blood

Si hay un disco que redefinió los límites de la velocidad y la brutalidad en el metal, es «Reign in Blood». Producido por Rick Rubin y con una duración sorprendentemente corta, el álbum es una descarga ininterrumpida de intensidad. Canciones como “Angel of Death” y “Raining Blood” se convirtieron en referencias obligadas, tanto por su música como por la polémica de sus temáticas. Cuarenta años después, sigue sonando extremo, urgente y sin concesiones, como si Slayer hubiera capturado en media hora una forma definitiva de violencia sonora.


Contenido patrocinado

Compartir