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37 años de «Fabulous Disaster», la cátedra de thrash metal de Exodus

Un 30 de enero de 1989 apareció el tercer álbum de los iconos del thrash, según muchos la cima de creatividad dentro del grupo.

Exodus

El 30 de enero de 1989, el mundo del metal recibió uno de los golpes más certeros y memorables de la década. Exodus lanzaba su tercer álbum de estudio, «Fabulous Disaster».

Una placa que no solo consolidó su alineación más icónica (con el carismático Steve «Zetro» Souza al frente) sino que también reafirmó que, aunque no formaran parte del «Big Four» comercial, su influencia en el sonido del Bay Area era absoluta.

Tras el éxito de Pleasures of the Flesh, la banda necesitaba un disco que capturara la urgencia de sus shows en vivo, y lo que entregaron fue una cátedra de riffs técnicos, letras ácidas y una velocidad que rozaba lo demencial. El álbum abre con el tema homónimo, una declaración de principios donde las guitarras de Gary Holt y Rick Hunolt, los legendarios «H-Team», demuestran por qué son una de las duplas más letales del género. Sin embargo, es en cortes como «The Toxic Waltz» donde el disco alcanza su estatus de leyenda; más que una canción, se convirtió en el himno definitivo del mosh pit, describiendo con humor y brutalidad la danza caótica que se vivía en los clubes de San Francisco.

La capacidad de la banda para transitar entre la agresión pura y momentos más melódicos, sin perder un ápice de pesadez, es lo que hace que este trabajo siga sonando fresco casi cuatro décadas después.

La versatilidad de Exodus

Uno de los puntos más llamativos de Fabulous Disaster es su diversidad. Mientras que temas como «Cajun Hell» muestran un lado más experimental y rítmico, canciones como «Like Father, Like Son» ofrecen una profundidad lírica y una estructura épica que rara vez se veía en el thrash más directo de la época. Además, el disco incluye un par de covers inesperados, como «Low Rider» de War y «Over the Mountain» de AC/DC (en algunas ediciones), que revelan la autoconfianza de una banda que no temía divertirse mientras destrozaba oídos.

A 37 años de su publicación, «Fabulous Disaster» permanece como el testamento de una banda en su peak creativo. Fue el disco que los llevó a girar por el mundo y a demostrar que el thrash metal no era solo ruido, sino una forma de arte técnica y visceral. Para cualquier fanático de los sonidos pesados, volver a este álbum es regresar a la raíz de un movimiento que cambió la música para siempre. Es, en todo sentido, un desastre fabuloso que se niega a envejecer.


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