El 1 de octubre celebramos el cumpleaños número 67 de Héctor «Zeta» Bosio, bajista y miembro fundador de Soda Stereo, una de las bandas más influyentes del rock latinoamericano.
Si bien Gustavo Cerati brilló como voz y compositor, y Charly Alberti marcó el pulso con su batería, fue Zeta quien aportó la columna vertebral sonora con su bajo, combinando potencia, groove y sensibilidad melódica.
Su estilo, caracterizado por líneas limpias, envolventes y al mismo tiempo arriesgadas, permitió que Soda explorara desde el post-punk y la new wave hasta el rock épico y las atmósferas más experimentales.
En este especial, repasamos 10 canciones donde el bajo de Zeta se convierte en protagonista
Entre Caníbales
Un tema cargado de tensión y atmósfera oscura. El bajo de Zeta se convierte en la espina dorsal, marcando un pulso hipnótico que acompaña la voz de Cerati y acentúa el dramatismo de la letra. Su interpretación no solo sostiene la canción, sino que le da ese aire elegante y misterioso que la convierte en una de las joyas más inquietantes del repertorio.
Canción Animal
Aquí Zeta Bosio muestra su faceta más visceral. El riff de bajo, directo y feroz, impulsa la fuerza rockera del tema desde el arranque. Es una línea simple en apariencia, pero cargada de potencia, que convierte a la canción en uno de los momentos más explosivos de Soda en vivo.
Hombre al Agua
Una pieza de melancolía y despedida donde el bajo juega un rol fundamental. Zeta construye una línea suave, flotante, que refuerza la sensación acuática de la canción. Minimalista y precisa, se convierte en el latido interno que guía al oyente en esa caída emocional.
Ojo de la Tormenta
En este tema experimental y envolvente, el bajo aporta dramatismo y misterio. Zeta sostiene un equilibrio delicado entre lo etéreo de las capas sonoras y lo contundente de la base rítmica. Es un ejemplo claro de cómo su instrumento podía dar peso incluso dentro de la psicodelia y el noise.
Nuestra Fe
Un tema cargado de energía, donde Zeta imprime un ritmo firme que empuja hacia adelante con urgencia. Su bajo refuerza la tensión constante, como si arrastrara a la canción a un desenlace inevitable. Aquí el groove se siente eléctrico, preciso y con una fuerza juvenil que define la etapa ochentera de Soda.
En la Ciudad de la Furia
El bajo de Zeta aquí es pura solidez. Desde el inicio marca un colchón sonoro, denso y dramático que sostiene la melancolía urbana que transmite Cerati. Es el pulso subterráneo de la ciudad nocturna, un latido constante que convierte a la canción en un clásico oscuro y monumental.
Corazón Delator
Una de sus interpretaciones más sutiles y emotivas. El bajo late como un segundo corazón dentro de la canción, acompasando la narración íntima de Cerati con calma y dramatismo. Zeta no busca brillar en exceso, sino encarnar la pulsación interna de un tema cargado de simbolismo.
Signos
Canción clave en la evolución de la banda hacia una estética más minimalista y atmosférica. El bajo de Zeta Bosio tiene un rol fundamental en la construcción de esa atmósfera: es cadencioso, casi hipnótico, y al mismo tiempo flexible para acompañar los cambios de intensidad. Como consecuencia, es un ejemplo de cómo menos puede ser más en la construcción de climas.
Prófugos
Uno de los grooves más bailables y adictivos de Soda Stereo. El bajo de Zeta es irresistible: conduce la canción con un pulso funky y pop que contagia desde la primera nota. En vivo se convirtió en una plataforma para la expansión y la euforia colectiva, mostrando el costado más lúdico y rítmico del bajista.
Cuando Pase el Temblor
Con su mezcla de rock y elementos de la música andina, este tema fue revolucionario en su tiempo. La línea de bajo de Zeta funciona como un mantra repetitivo que sostiene la atmósfera ritual de la canción. Su rol no es solo rítmico, sino también narrativo: marca el pulso telúrico que evoca la letra, conectando lo tribal con lo urbano.
