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Futuro en la huella de Metallica (Parte 2): «Nunca un concierto es igual a otro»

La banda de San Francisco cerró la segunda noche en Nueva Jersey, en el comienzo de su gira por los Estados Unidos y Canadá. Atronador es poco y canciones hay de sobra. Nada es lo mismo después de Metallica.

Metallica
Radio Futuro

Repetirse un show de una banda siempre será una experiencia, nunca es lo mismo, aunque toquen exactamente las mismas canciones, siempre pasan cosas distintas desde la propia banda e indiscutiblemente desde el público, porque las energías son distintas y eso en un punto hace que todo sea parecido, pero nunca igual. Ahora bien; si Metallica te avisa que en el segundo show no se repetirá ni una sola canción de la noche del viernes, entonces definitivamente esto será otra nueva experiencia Metallica y si, lo fue.

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Nuevamente la puntualidad no claudica y pasadas las ocho con cuarenta y cinco minutos los acordes de AC/DC se hacen escuchar.

Es el largo camino hacia la cima, si te gusta el rock & roll claro está. ¿Cuál será la canción que abrirá la segunda jornada en el Metlife Stadium? Cuando termina la última nota de ‘The Ectasy of Gold’ de Ennio Morricone, Lars Ulrich ya está preparado para dar la cuenta y ‘Whiplash’ del debut de la banda ‘Kill ‘Em All’ (1983) arranca con toda la potencia del viejo thrash metal.

Futuro en la huella de Metallica

Ahora hay más mosh, el público está más vivo, más intensos y Metallica se escucha más intenso. La segunda es para no bajar la guardia y doblar la apuesta en la costa este: ‘For Whom The Bell Tolls’ es la segunda y la marcha ordena a los más de 80 mil asistentes (OTRA VEZ) en ese grito de batalla que es una oración a estas alturas para la familia de Metallica.

Y si esto lo cerramos en llaves de a tres, la canción ‘Ride The Lightning’, del disco del mismo nombre cierra esta primera oleada de riff y golpes que encienden la hoguera del metal más clásico. Esto ya es otra cosa.

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Cada momento de intermedio o de palabras (pocas y precisas) son espacio para la pregunta de la noche ¿qué vendrá ahora? Ni un show es igual a otro y menos este. ‘Memory Remains’ del excelente ‘Re-Load’ hace que el coro se haga más intenso, estamos frente a otra canción clásica del repertorio de la banda.

Escenario

El escenario de 360 grados se torna de luces amarillas y las pantallas lanzan flashazos anticipando que hay nuevo material para ser interpretado, es el turno del primer sencillo del nuevo disco, la canción ‘Lux AEterna’ revive el viejo espíritu de la banda y el público lo sabe, se enciende nuevamente y la conexión con el nuevo trabajo es completa, refrendada en la siguiente que debuta por primera vez un escenario ‘Too Far Gone?’. El nuevo de disco de Metallica es algo importante en suelo propio, el público se sabe las letras y las incorpora en su cancionero propio, casi folclórico.

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Han pasado seis canciones y la pregunta salta de nuevo ¿Qué viene? Tras una despreocupada improvisación de Robert Trujillo y Kirk Hammett, aparece en escena una de las mejores de todo el repertorio (a mí me gusta mucho); ‘Welcome Home (Sanitarium)’ provoca todas las sensaciones posibles, porque han pasado treinta y siete años desde que se lanzó en el fabuloso ‘Master of Puppets’ (1986) y la canción sólo mejora con los años y las letras tienen más sentido en estos ahora casi ‘sesentones’ (James ya los cumplió). Le sigue ‘You Must Burn’, otra del ’72 Seasons’ y será la última de lo más nuevo en la noche.

Un pequeño silencio que se quiebra con suaves notas de cuerdas y como siempre, tratamos de adivinar que viene, ejercicio favorito para fanáticos y no hay duda, es ‘The Call Of Ktulu’. Es un debut para nuestros oídos, al menos para los míos, y es toda una sorpresa que encanta.

Setlist

Le siguen dos que no pueden faltar, pero si pueden faltar también, de hecho, no estuvieron el viernes y son clásicos que la tribuna corea porque están en el corazón de ese gran despegue de Metallica en 1991 con el lanzamiento del Álbum Negro; ‘The Unforgiven’ que incluye mensaje de autoayuda por parte de James “perdónense a sí mismo”, seguida de la potente ‘Wherever I May Roam’.

¿Más sorpresas? Todo es sorpresa y ‘Moth Into Flame’, una canción que habla del vicio de la fama (explica James) es la elegida para las primeras pirotecnias de la noche. Las dos horas ya han pasado volando y otra vez nada ha faltado hasta aquí, porque es un show nuevo, distinto al anterior.

El final

El final está a la vuelta de la esquina, pero esta despedida será más rápida y más potente que la del viernes. ‘Blackened’ del disco ‘And Justice For All’ (1988) trae nuevamente los aires del clásico thrash, ahora si explotan los mosh, hay más actividad radiactiva en el público. Adolescente y otros no tanto, son sacados entre la marea del público que los bota hacia la seguridad y que vuelven a entrar a la ola metalera. ¿Y los globos? Si, ahí están de nuevo, pero bajo los acordes de ‘Whiskey In The Jar’, el clásico de ‘Thin Lizzy’, banda de culto y respeto total en la carrera de Metallica. Nuevamente esto es fiesta, a la gringa, distinta, como la del viernes, parecida, nunca igual.

El concierto baja su telón con dos bombazos, probablemente, las dos canciones más importantes de todo el repertorio en la carrera de Metallica: ‘One’ y ‘Enter Sandman’, las dos llaves maestras que abrieron el camino de la banda hacia la masividad y popularidad mundial. Se acaban las dos noches cálidas en Nueva Jersey. Se van las ochenta y dos mil personas que repletaron el recinto.

Muchos tenían entrada para esta jornada de domingo, otros se repitieron el plato, sabiendo que no sería lo mismo porque serían otras canciones, otra intensidad, otra potencia, otro aire, en el mismo lugar, con los mismos cuatro tipos sobre el escenario pero refrescando eso que ya deberíamos incorporar como un mantra: no hay dos conciertos iguales, todos son distintos, no hay dos días iguales, ni un trazo de pintura es igual al anterior y definitivamente, nadie es la misma persona el día después de un show de Metallica.


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