ENTREVISTAS

Juan Pablo Luna: “Hace tiempo que pienso que la forma más fácil de perder poder en Chile es ganar una elección”

Del proceso político que vive Chile con los resultados de las elecciones, conversamos en #FuturoPSP con Juan Pablo Luna.

Elección
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Luego de las elecciones de los Consejeros Constitucionales, han surgido muchas dudas en relación al poder de los nuevos partidos políticos, como también la forma en que ha gobernado el presidente Gabriel Boric. Por eso conversamos en Palabras Sacan Palabras con el cientista político, Juan Pablo Luna.

¿Cuál es tu interpretación de lo que pasó el domingo? ¿Hay un falso péndulo político?

Desde hace bastante tiempo venimos viendo resultados que uno puede interpretar con una lógica de izquierda y derecha que da la impresión de que se trata de un péndulo. Sin embargo, lo que a mí me parece que subyace esta tendencia es un fuerte descontento con quien gobierna, con quien tiene el poder. Hace tiempo que pienso que la forma más fácil de perder poder en Chile es ganar una elección. Hay bastante de eso en la elección de este domingo y también en elecciones pasadas. Le pasó a Bachelet, le pasó a Piñera y a Boric. El derrumbe electoral de buena parte de los actores del sistema político tradicional tiene que ver con eso.

¿Por qué crece de esta manera Republicanos?

Hay varias razones. Por un lado, hay un giro conservador que se empieza a cristalizar post estallido y en los años de pandemia. Aparece muy fuertemente en la primera vuelta presidencial. Sobre eso hay una muy buena campaña enfatizando temas que se han vuelto centrales para la ciudadanía como la seguridad y la migración o asociados al conflicto mapuche. Capitalizaron muy bien lo que han sido los errores de gobierno. Gobernar esta sociedad ha sido muy difícil para todos quienes han detentado el poder y eso pone en buen pie a la oposición.

Lo que logra Republicanos es una muy fuerte oposición también a la derecha que pacta con el gobierno habilitando este proceso constituyente. Parte del crecimiento de Republicanos también tiene que ver, como se ha dado en el resto del mundo, con movimientos de ultraderecha, con confrontar fuertemente a la centroderecha, a quienes están más posicionados en el sistema tradicional. Ahí se abre la disyuntiva de qué hará esta derecha tradicional con este resultado.

Muchos el domingo hablaron del fin del octubrismo, ¿coincides con esto?

No coincido. Me parece que hace falta más sociología y menos ciencia política. Tras el estallido y el resultado del domingo hay un problema profundo que tiene que ver con la desconexión entre la sociedad y el sistema político. La desconexión y las debilidades de un Estado que cuando gobierna no logra cambiarle la realidad a la gente. Si uno interpreta el estallido en clave ideológica, como si fuera un estallido de izquierda, entonces se puede entender como la derrota del octubrismo. Pero si se interpreta con más profundidad, se ve una permanencia del descontento, de la incapacidad del sistema político, de generar y gestar soluciones y tener legitimidad y orden social.

Tenemos una política que no logra vertebrar ni canalizar el conflicto que está latente en la sociedad y que a veces se expresa en formato estallido social y en otros casos se puede manifestar en formato de estallido electoral. En otros casos puede emerger en apatía y en un retiro hacia lo individual, pero las causas estructurales y de base siguen ahí. Por eso me parece que si bien todos entendemos que hay diferencias ideológicas relevantes que hacen diferencias sobre cómo gobernar, acá hay un problema de todo el sistema político en su conjunto. No es un tema de izquierda y derecha, va más allá de este péndulo porque se refiere a las fallas estructurales del Estado que generan este ciclo de disrupción en el que funciona nuestra sociedad.

¿Cómo crees que se va a parar la izquierda frente a cómo quedó constituido el Consejo?

Lo que va a pasar depende en buena medida de como decante esto en la derecha y en Republicanos. Republicanos hoy tiene un sentido cruzado. Por un lado, la constituyente le da la posibilidad, si logran moderarse y liderar la escritura de una constitución mejor para el votante medio, mostrar capacidad de gobierno. Pero, el problema que tienen sobre la mesa después de este resultado es que la base social de Republicanos y de quienes votaron por Republicanos el domingo no va a estar representada en el consejo.

No sabemos qué tan homogéneo es ni cómo se va a comportar. Si uno mira las declaraciones de Johannes Kaiser hoy y las compara con las de Squella ayer, son dos visiones distintas del Partido Republicano. Depende de esto y de la discusión que tiene que estar teniendo Chile Vamos respecto de si se pliegan a Republicanos o si intentan construir hacia las fuerzas del centro y centroizquierda.

Yo creo que los incentivos de corto plazo hagan que la derecha tradicional se decante por una asociación con Republicanos, pero eso significaría una muerte de la centroderecha democrática. En función de todo esto podemos pensar luego en qué pasa con el voto en diciembre. Mi sensación es que este es un proceso que le importa a muy poca gente y que venía con bajos niveles de atención. Hay que ver qué sucede en los próximos meses. El Partido Republicano y sus representantes deben actuar, sea cual sea la estrategia que utilicen, para unificarse y ver cómo decantan este cálculo político y su relación con la derecha tradicional.

¿Hacia dónde crees que va este proceso y este ciclo de encanto y desencanto?

Ese es el gran dilema que tenemos por delante y que viene configurado desde hace tiempo. Estructuralmente, si uno mira esto en términos de una lógica de la secuencia histórica de lo que viene pasando en Chile, lo que deberíamos ver son procesos de recesión democrática. De crisis de la democracia. Eso ha pasado en otros países de la región y del mundo. Primordialmente ha pasado por la vía electoral, por la elección de candidatos muy populares que terminan empujando una recesión autoritaria. Eso obviamente tampoco es la solución a la crisis que tenemos. Los incentivos que tienen en el corto plazo apuntan hacia un desenlace de ese tipo. Como también hacia la permanencia de este péndulo en condiciones de deterioro progresivo a nivel institucional.

Este péndulo tiene por detrás un proceso de fragmentación de los partidos políticos, de personalización de los liderazgos, un contexto social donde la legalidad y el orden es menos prevalente de lo que era. Eso va a continuar si es que el sistema político logra cuadrar un pacto de salvación nacional. El cual tiene que involucrar muy decisivamente mejorar la capacidad del Estado. Con el fin de resolver esos problemas que estaban y que siguen estando presentes y que se profundizaron los últimos años.


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