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COLUMNA // «Seinfeld»: la serie sobre nada que siempre fue de todo

Hace 23 años, la sitcom creada por Jerry Seinfeld y Larry David llegó a su fin, cerrando nueve temporadas de uno de los programas que retrató la vida misma como nadie más.

Seinfeld Cast1 Web

Una de las pocas cosas que eran constantes para los que nos criamos en los 90 era toparse en el cable con “Seinfeld”, una serie que no se parecía a nada que hubiésemos visto en la televisión abierta. ¿Qué tenía de especial ese programa de TV? Aparentemente, no mucho. ¿De qué se trataba ese programa? De NADA.

¿NADA? ¿Cómo que de NADA? Eso mismo, de NADA. Simplemente, pones en situaciones absurdas a cuatro personajes que son amigos, y los dejas desenvolverse. Cualquier cosa puede ser tema. Lo importante es el cómo se desenvuelven estos seres extraños, que por ningún motivo puedo llamar humanos. Un ser humano «común y corriente» jamás reaccionaría como ellos. Insisto no puede haber seres humanos como ellos. Y todo credo por Jerry Seinfeld y Larry David.

Un cuarteto para la historia en “Seinfeld”

Para tratar de comprender la dimensión real de “Seinfeld”, debemos encontrar la esencia de cada uno de los integrantes de este cuarteto delirante:

-Jerry es un cómico medianamente conocido de Nueva York, obsesioando con el orden y la pulcritud, fanático de los cereales (los come a diario), incapaz de comprometerse en serio con nadie; su incapacidad de emocionarse de forma «madura» lo mantienen «joven» de mentalidad.

-George, su mejor amigo desde el colegio, es un ser tremendamente mentiroso, capaz de inventar las cosas más absurdas para no hacer nada, desde nombres falsos hasta ocupaciones inexistentes; también renuente a los compromisos, se espanta con la sola posibilidad de casarse, pues perdería todo ese ser complejo, atormentado y subvalorado que cree ser.

-Elaine fue alguna vez novia de Jerry, pero ahora son buenos amigos; una mujer totalmente histérica, y a la vez encantadora… de una manera bastante extraña; si bien busca todavía al príncipe azul, su histeria le impide establecer relaciones normales.

-Kramer es, sin lugar a dudas, el más extraño y desprejuiciado de este lote de cuatro «personas»: nunca trabaja, siempre tiene dinero, le llueven las mujeres (aunque algunas sean tanto o más extrañas que él); siendo vecino de Jerry, se pasea por su departamento como si fuese de él, entrando impertinentemente en cada ocasión; es, asimismo, el más carismático del lote, y el que protagoniza las situaciones más absurdas que se puedan presentar.

Una historia de amor por lo urbano en el Nueva York de los 90

Por media hora, ese retrato delirante de la vida urbana (¿qué mejor que situarla en Nueva York?), nos entregaba un absurdo relato sobre nuestros vicios cotidianos. El cómo un hecho tan trivial como perder la guía de la TV, el olvidar las llaves, el salir y equivocarse de lugar, todas cosas mínimas, pueden desencadenar situaciones fuera de lo común.

Y esa es su verdadera importancia.

“Seinfeld” mostraba la vida tal cual es… desde un punto de vista bastante extraño e innegablemente divertido. Un programa que fue mejorando con cada temporada que pasaba, y que terminó en su mejor momento. Tanto así, que su final de dos horas generó expectativa mundial. Lo transmitieron en directo para todo el mundo la noche de un jueves 14 de mayo de 1998. El perfecto cierre para una comedia sobre la vida, sobre todo y nada a la vez.

Pasan los años y no me aburro cuando me topo con alguna repetición. En un momento, el verlos en el horario de las 11 de la noche por streaming se hizo un ejercicio sagrado. Pero no infinito. Son sólo 180 episodios de media hora, ero en esas nueve temporadas de “Seinfeld” está la clave de la vida misma. Una serie sobre nada que siempre fue de todo.

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