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Valentina Verbal: “En el congreso hay fuerzas políticas que no creen en la democracia”, por eso “rechazo”

La historiadora y activista trans cuestiona “el contexto” y dice que es “imposible” cambiar el modelo: “la izquierda no tiene un proyecto económico alternativo”.

Valentina Verbal

Hoy en Palabras Sacan Palabras conversamos con Valentina Verbal, magíster en historia, autora de los libros “La derecha perdida” (2017) y “El octubre chileno” (2020) y activista trans.

Esta semana el Observatorio de Participación Ciudadana y No Discriminación (OPCND) tuvo que ofrecer disculpas por una pregunta que subieron a Twitter: “¿La homosexualidad es una condición o se trata de una orientación sexual?”, publicó el organismo de la Secretaría General de Gobierno. El ministro Bellolio pidió la renuncia de la directora del OPCND, pero Valentina Verbal cree que “se ha exagerado”.

¿Por qué? Lo explica: “Considero que no es un error decir que la homosexualidad es una condición y al mismo tiempo una orientación sexual, porque son cosas distintas, pero no contradictorias. La homosexualidad es una orientación sexual en cuanto a que las personas sienten una atracción por personas del mismo sexo. Todas las personas tienen una orientación sexual. El punto es que, en el caso de la homosexualidad, igual que con la heterosexualidad, no es algo enteramente entregado a la libertad humana, sino una libertad condicionada”.

“Obviamente el homosexual no elige, así como alguien que elige ir a la playa o leerse un libro, y lo mismo el heterosexual, entonces es también una condición. Además, en términos jurídicos, es una condición social (…), el problema es que la pregunta está mal formulada en el sentido que dice ‘o’ porque no es una contradicción. Lo que pasa es que se interpretó la palabra condición como sinónimo de considerar la homosexualidad como una enfermedad mental, y no necesariamente. Algo puede no ser controlado por uno, como ser homosexual o heterosexual, y eso puede ser considerado como condición, pero no es una enfermedad”, sentenció la historiadora.

También se refirió al estallido social, tema que aborda en su último libro, “El octubre chileno”. Según Verbal, “en la práctica el estallido se mantiene latente porque se sigue discutiendo sobre el modelo, la desigualdad, el tema constitucional y la derecha”.

Y de cara al proceso constituyente, dice que siempre ha sido “partidaria de una nueva constitución, pero lo que altera un poco las cosas es el contexto, si es que es el adecuado para una deliberación constitucional, si es que las fuerzas políticas -sobre todo las que están en el Congreso- están dando el ancho como para generar un proceso constituyente. Lo otro es el mecanismo, siempre fui partidaria de una nueva constitución, pero a través del Congreso, porque yo creía -antes del estallido- que era más fácil llegar a consensos sobre una constitución mínima. O sea, establecer un rayado de cancha común, no maximalista”.

“Pero creo que me equivoqué, porque desde el ingreso del Frente Amplio y otras fuerzas minoritarias y disruptivas que en el congreso hay fuerzas políticas que no creen en la democracia representativa. No creen en las reglas de la democracia. Todo ese contexto (…) a mí me llevó a inclinarme por el rechazo, decisión que tomé hace no mucho tiempo atrás”, precisa Valentina Verbal.

Consultada sobre si el estallido tiene que ver o no, según ella, con “nuestro modelo”, responde: “No. El estallido social como estallido de violencia fue hecho en el metro por personas que están en contra del modelo, pero las protestas masivas que representaron a la mayoría no creo que necesariamente son personas que estén en contra del modelo, sino que quieren mejorar su condición de vida. Sienten una situación de precariedad, y comparto el punto de Carlos Peña, que hay una sensación de mayor desigualdad pese a que la desigualdad ha ido bajando”.

“Pero que quieran cambiar el modelo me parece imposible, no hay un modelo alternativo al de mercado, la izquierda no tiene un proyecto económico alternativo. Esa es la verdad, económicamente hablando no tiene. Lo que se puede decir es una mayor intervención del Estado, pero el problema es que la izquierda está atacando el modelo como tal: el mercado, por decirlo así. Lo considera un espacio de egoísmo, alienación e injusticias”, remató.

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