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Martín Hopenhayn: El presidente “no logra salir del nocaut”, “quedó con el grito de gol atragantado”

La pandemia “rompe el esquema de lo que es ser solidario: estar cerca de los otros”, “no sé hasta qué punto nos entrena en la solidaridad”, dice el filósofo.

29 Jul, 2020

Hoy en Palabras Sacan Palabras conversamos con el filósofo Martín Hopenhayn, de quien puedes leer más en su última publicación “Multitudes personales” de Ediciones UDP.

Hopenhayn cree reflexiona sobre la muerte en esta crisis sanitaria: “Está la omnipresencia de la muerte en una situación de pandemia, y la cultura moderna occidental tiende a esconderla. No tiene una relación de intimidad con la muerte, sino que de extrañeza. Al mismo tiempo, la pandemia tiene esta cosa curiosa de que la muerte acecha desde todas partes y no la vemos porque los muertos mueren solos, no acompañados (…), acentuando así este tabú e invisibilidad de la muerte, que ya está en nuestra cultura”.

También se pone en jaque la idea de solidaridad, según el filósofo: “La forma de ser solidarios en pandemia es super paradójica, porque eres solidario quedándote en casa y no siendo un eslabón del contagio. Rompe el esquema de lo que es ser solidario: estar cerca de los otros, entonces no sé hasta qué punto la pandemia nos está entrenando en la solidaridad”.

Martín Hopenhayn cree que la palabra “estallido” (por el 18 O), “sugiere una especie de espasmo, no un movimiento o tendencia. La palabra está como nombrando un movimiento espasmódico, y por tanto no sugiere ninguna continuidad ni maduración”. Pero coincide con ese entendimiento del concepto: “Creo que estamos sumergidos en algo que es muy espasmódico, reactivo, y que es muy difícil que cuaje”.

En esa línea, asegura que el gobierno de Piñera “quedó marcado por la lógica de poder llegar hasta el final, o sea, con la lógica de la duración como principal desafío, lo cual es un contrasentido en términos de la política. La política tiene como centro -aparte de representar la voluntad de la gente en un régimen democrático- ofrecer una visión de futuro”.

“Si uno mira al presidente contra las cuerdas (…), es una figura que quedó ante una perspectiva y narrativa básicamente exitista con el grito de gol totalmente atragantado y vuelto para dentro. Básicamente la sensación que da es que no logra salir del nocaut. Es como esos boxeadores que están muy golpeados, pero quieren llegar hasta el final de la pelea”, remató.

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