Pat Metheny: “Sería una decepción que la música actual fuera igual a la de antes”

El guitarrista conversó con la radio del rock sobre su esperado regreso a Chile.

12 Mar, 2020

Por Jorge I. Lagás

Más de dos décadas tuvieron que pasar para que finalmente volviera Pat Metheny a nuestro país. La espera se acaba el 20 y 21 de marzo, cuando el legendario guitarrista se tome el escenario del Teatro Caupolicán. La fecha del 21 ya está agotada, pero aún quedan las últimas entradas para la del 20, por Ticketek.

Antes que eso pase, pudimos hablar unas palabras con el mismísimo Pat sobre este regreso y otros temas.

-Pat, ¿cómo sientes este regreso a este rincón del mundo después de más de 20 años?

-Estoy muy emocionado por tener la oportunidad de volver, de verdad lo he echado de menos porque el recuerdo de las anteriores visitas es de los mejores. Así que agradezco la invitación, especialmente de poder ir con esta banda y esta presentación particular.

-Tal cual, esta vez traes tu banda compuesta por Antonio Sanchez (batería), Linda May Han Oh (bajo) y Gwilym Simcok (piano), ¿cómo describirías la química que hay entre ustedes?

-Este es un grupo de gente realmente especial. Y la idea esta vez es algo que nunca he hecho. Como la mayoría de los músicos, escribo música, saco discos y salgo de gira. A estas alturas tengo más de 400 canciones y pensé que sería entretenido juntar un grupo de músicos que pudieran tocar todo eso, desde las canciones viejas hasta las actuales. Antonio lleva conmigo más de 20 años, es mi principal colaborador en este tiempo, y para mí es el mejor baterista de nuestro tiempo, así que es una fortuna tenerlo. A Gwilym lo conocí hace unos años, escuché su primer disco y me impresionó, después nos encontramos y decidimos que teníamos mucho que hacer juntos. Y por último, resulta que en esta época hay muchos músicos jóvenes y talentosos en Nueva York, donde vivo. Escucho a todos los que puedo y después de seleccionar varios, Linda me convenció en 5 minutos, literalmente. Es una fuerza del universo. El resultado de todo esto es una gran banda, que ha ido creciendo con el tiempo, y cada uno ha ido creciendo particularmente también. Todos tienen un gran conocimiento de lo que he hecho, así que pueden tocar cualquier cosa. El show es tanto para personas que conocen bien mi repertorio como para los que no saben nada. Pero sobre todo, una banda muy entretenida.

-En ese sentido, pensando en todos los grandes músicos con los que has tocado, ¿qué tan importante es para ti generar una buena conexión con la gente que trabaja contigo, y cómo la desarrollas?

-Bueno, si ves la lista de todos con quienes he tocado, coincidiría con la lista de mis músicos favoritos. Yo me hice músico porque soy fan de la música. Y siendo un fanático, se me hizo más natural entender cómo funciona esto. Y bueno, ha sido mucha gente la que ha pasado, lo importante es que nunca he conceptuado esto a partir de estilos o géneros, para mí simplemente se trata de música. Creo que la música es una sola gran cosa, a mí únicamente me interesa estar dentro de ella. El resultado natural de tocar con grandes músicos es todo lo que viene con eso: aprender, compartir, mejorar. Y te haces compañero de esta gente a través de momentos que te da la música, que requieren compañerismo. Mi gente favorita, más allá de mi familia, son los músicos. Diría que particularmente los músicos improvisadores. Hay algo especial y único con ellos. Es como mi subgrupo humano favorito. Porque estamos encomendados a ser seres que viven el momento, como improvisadores. Así que bueno, siempre tengo buenas relaciones con gente en ese círculo, siempre es interesante encontrar esa parte más humana dentro de lo musical que nos puede unir.

-En febrero salió tu nuevo disco “From this place”, ¿cómo te sientes con él? Al momento de presentarlo dijiste que es “uno de los discos que he estado esperando hacer toda mi vida”, suena interesante.

-Es muy especial. He hecho álbumes muy distintos, algunos han sido básicamente juntar buenos músicos, meterlos al estudio, tocar sus pistas, elegir la mejor y pasar a la siguiente. Y hay otros que son el otro extremo, que son tipo “Imax” o “Steven Spielberg”, en que usamos el estudio como instrumento en sí mismo y es una experiencia mucho más completa. Y este disco cabe en esa categoría, es una versión a pantalla gigante de lo que mis ideas musicales son en este punto.

-Con más de 40 años tocando música profesionalmente, obviamente la experiencia te va dando diferentes puntos de vista, pero ¿cuánto de ese espíritu juvenil hambriento de música que tenías en tus inicios, sigue viviendo en tu interior? ¿Aún te dan ganas de seguir descubriendo cosas?

-En ese sentido es grandioso ser un músico, porque nunca llegas a un destino. Siempre estás en camino, como cuando recién empezaste. He tenido la fortuna de poder estar cerca de Roy Haynes, mi mayor héroe en la batería y en otros aspectos, que ya debe tener más de 90 años. Y cuando se sienta en la batería y lo veo hacer lo suyo, es exactamente lo mismo que cuando tenía 11. Al tocar no tiene 95, toca como un joven. Yo empecé profesionalmente a los 14, con tipos más viejos. Y ahora se dio vuelta la ecuación, toco con gente más joven que yo. Pero al tocar, no importa la edad de nadie, todos nos metemos dentro del mundo de la música. Eso es un privilegio. Poder vivir tu vida de esa forma. De modo que sí, para mí es exactamente como al principio. Incluso más que nunca, porque toco mejor que a los 15. Lo disfruto más. Cada mañana cuando me despierto hay cosas que entiendo mucho mejor que antes, y otras que aún me quedan por entender, y cada día se aprenden cosas, hay cosas que aprendí hoy que no sabía ayer, así que esto nunca para.

-Acá en Latinoamérica tenemos una rica tradición musical, de la que nos sentimos muy orgullosos, ¿qué opinas de la música latina? ¿Ha sido importante en tu formación?

-Es curioso, porque se habla mucho del jazz, rock, música clásica, latina... se clasifica todo, sobre todo en lo popular, nombres como emo, heavy metal, otros tipos de rock... y todo esto tiene más que ver con lo cultural y político que con la música propiamente tal. Yo no estoy interesado en esa práctica. La gente se ha pasado mucho tiempo pensando en los últimos 40 años, o 200, o 2 mil, o 10 mil años. El homo sapiens moderno, como nosotros, lleva cerca de 250 mil años en la Tierra. ¿Qué pasa con todo ese tiempo? (risas) Para mí, la mayor parte de lo que somos tiene que ver con esa primera etapa de nuestra historia como humanos, y no se habla mucho de eso. Y bueno, sí, hay todo un mundo de música a través de Latinoamérica, distintos dialectos y todo lo asociado. Pero para mí, la universalidad de la música cruza todo esas cosas. A mí me resulta fácil tocar con gente que tiene una idea bien general de la música. La gente con la que me relaciono, casi nunca tiene una clasificación, un nombre para lo que hace. Podemos tocar con la Filarmónica de Nueva York mañana, y al día siguiente con Beyoncé, y todo bien. También podemos tocar algo suave, algo fuerte, rápido, como sea. Cuando hablo en plural me refiero a la comunidad de gente que definió un poco lo que hago, como Herbie Hancock, Wayne Shorter u otros que toman la música en un sentido grande y amplio. Por lo tanto, yo no pienso en fronteras a la hora de hablar de música. Para mí todo entra en la misma liga.

-Hay varias voces que hablan de una pérdida de prominencia de la guitarra en la música en general. ¿Cómo ves el futuro de la guitarra y los guitarristas?

-Mi relación con la guitarra, pensando en la música ante todo, fue llegar a ella cuando estaba en el octavo o noveno lugar de la lista de cosas que me interesaban. Empecé tocando trompeta, escribo casi todo en piano y bueno, en guitarra resultó ser donde mejor pude expresarme y desarrollar una habilidad. Pero la idea está antes que el instrumento. Se me ocurre una melodía en la cabeza y la puedo tocar en trompeta o piano, y luego en guitarra, pero la idea es lo primero y va antes que el instrumento. Cuando puedes hablar dos idiomas, pongámosle inglés y español, y de pronto te da sed, da lo mismo en qué idioma pienses o digas “tengo sed” o “I’m thirsty”. La sed es la misma. La idea es primero. Así es la música para mí. Esto de los instrumentos también es algo cultural. Me pasa a mí, de hecho. Me interesé en la guitarra por razones culturales. Tenía que ver con el rol de la guitarra en la cultura donde crecí, en los 60. Veía el show de Ed Sullivan, cuando salieron los Beatles, junto a otro millón de chicos, y vi el lugar que tenía la guitarra. Para mí era más que un instrumento, representaba un cambio masivo en el mundo. La guitarra fue el símbolo de eso, que fue real, por cierto. Y rápidamente eso cambió con Miles Davis, donde la guitarra tenía poco lugar. En general es un instrumento interesante, si dices “guitarra” cada persona tiene un pensamiento distinto en la cabeza, pueden imaginarse una guitarra segoviana, o un tipo tocando en Metallica o cualquier cosa. Es una idea abierta. Y en cierto modo al principio me resistía, porque la guitarra no estaba muy presente en la música que amaba, pero terminé abrazándola y aprovechando esa característica de ser una idea abierta. En cuanto a como es vista la guitarra en la música popular, creo que sí, es verdad que la situación sea como dices. Tengo hijos de menos de 20 años y sé que la mayoría de la música que escuchan no tiene una prominencia de la guitarra, como ha sido por los últimos 40 años. Pero por mí está bien, sería una decepción que la música actual fuera igual que la de antes. Me gusta que las cosas se muevan. Cada cultura, cada generación y cada día nos revelan nuevos movimientos. La música que va saliendo es un reflejo de eso. Aunque claro, hay que agregarle que es música que hay difundir por el mundo, por parte de las multinacionales, y se termina estandarizando y encontrando una uniformidad para crear tendencias. Esa parte no me gusta mucho, para mí la realidad en que me gusta moverme es la de la música pura, más allá de las subidas y bajadas de las tendencias del momento. Lo demás está fuera de mi control, pero es incidental a lo que creo que es la música realmente.

 

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