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Cuando el Chapo Guzmán intentó negociar su libertad con un soborno de 50 millones de dólares

“Le dejo 50 millones de dólares para que no vuelva a trabajar nunca en su vida”, le dijo al policía que lo arrestó en enero de 2016.

“Le dejo 50 millones de dólares para que no vuelva a trabajar nunca en su vida”, le dijo al policía que lo arrestó en enero de 2016.

Joaquín “El Chapo” Guzmán fue uno de los criminales más buscados del mundo. El otrora líder del cártel de Sinaloa era uno de los máximos jefes del crimen organizado en México y tenía tentáculos en todo el mundo.

Era la primera prioridad de los agentes de la DEA y las autoridades mexicanas, más cuando el narco nacido en el municipio de Badiraguato ya se había escapado en dos oportunidades.

El Chapo fue capturado finalmente el 8 de enero de 2016, casi de manera fortuita en la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, luego que lograra huir de un enfrentamiento con la Marina donde murieron cinco miembros de su banda.

Pero lo que pocos saben es que al momento de ser capturado, el Chapo intentó sobornar al policía ofreciéndole 50 millones de dólares.

Ese día el agente de la División de Seguridad Regional, al que por razones de seguridad se identifica como Tiburón, tenía la tarea de realizar vigilancia en la carretera Los Mochis-Navojoa.

Le avisaron que había un auto Focus rojo que tenía aviso de robo y que posiblemente llegaría a ese punto. Pasó poco tiempo para que el vehículo apareciera en su visión. Hizo que se detuviera y ahí se percató de quién iba en su interior: el Chapo junto a Orso “El Cholo” Iván Gastélum, jefe de sus sicarios.

“Comandante dígame qué quiere, pero ya écheme la mano (…) es más, le dejo 50 millones de dólares para que no vuelva a trabajar nunca en su vida”, le habría dicho el Chapo según las declaraciones del propio Tiburón.

La declaración del policía se dio a conocer en un blog de la ya extinta Policía Federal de México, como parte del recuento de sus historias de éxito y heroísmo que compilaron para dar paso a la Guardia Nacional.

“Ayúdeme y no va a volver a trabajar. Comandante, dígame qué quiere pero ya écheme la mano”, le habría dicho el narcotraficante, donde además de ofrecerle dinero, le prometió empresas que tenía en Sinaloa.

Aunque el Cholo también intentó interceder por su patrón, el policía se mantuvo firme, los esposó y los llevó a un hotel hasta que llegaran refuerzos.

“También entiéndame, estoy haciendo mi trabajo. Nadie me dijo que ahí venía usted. Yo soy policía y estoy haciendo mi trabajo. No vaya a creer que alguien me avisó”, le dijo el policía.

Las súplicas y sobornos del Chapo no sirvieron de nada, ya que finalmente fue puesto tras las rejas y en enero de 2017, fue extraditado a Estados Unidos donde fue condenado a cadena perpetua por tráfico de drogas y lavado de dinero, entre otros cargos.


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