ACTITUD FUTURO

Baúl de los recuerdos: Metallica y Guns n’ Roses en el mismo escenario

La historia de una noche agitada con dos bandas en pugna.

La historia de una noche agitada con dos bandas en pugna.

Fue en noviembre de 1990 y la fecha exacta, probablemente, sea tan borrosa y confusa como todo lo que pasó o pudo haber pasado sobre el escenario del Hollywood Palladium, todo en el marco de la fiesta de la revista RIP. Esa noche se plantaron de una sola vez Metallica, Guns n’ Roses y Skid Row en una distorsionada jornada de rock and roll. El comienzo de la década todavía traía consigo algunas postales propias de los 80 y el Sunset Boulevard estaba a la vuelta de la esquina aún, pero también tenía el comienzo de una polémica que duraría algunos años más: ¿quién era la mejor banda del momento? ¿Guns n’ Roses ya a esas alturas mega estrellas o Metallica?, estos últimos en franco ascenso y que en ese momento comenzaban a grabar su disco más popular ‘el álbum negro’.

La formación estable durante toda la presentación de aquella noche fue con Lars Ulrich (Metallica) en batería, Duff McKagan (Guns n’ Roses) en bajo y Slash (Guns n’ Roses) en guitarra. A ellos se les fueron sumando Sebastian Bach (Voz de Skid Row), Axl Rose (Guns n’ Roses), James Hetfield y Kirk Hammett de Metallica. ‘You’re Crazy’ del Appetite for Destruction y For whom the bells tolls del Ride Lightning de Metallica corrieron por cuenta de Lars, Duff, Slash y Sebastian Bach. Luego vino ‘Piece of Me’ de Skid Row en la voz de Axl, junto a una prematura versión de ‘Hair of the Dog’ de Nazareth, para cerrar con dos versiones de ‘Wiplash’ de Metallica, una con la voz de Bach y la segunda con Hetfield como vocalista.

Tensión en el escenario

Si bien se trató de una fiesta de celebración, la tensión entre los frontman de Guns y Metallica se hizo evidente. Sabida es que las bandas (como nombres) nunca tuvieron una buena relación, sin embargo Lars Ulrich siempre se mostró muy amigo de Slash o Duff. Sin embargo, Hetfield nunca tuvo buena relación con Axl, a quien ha catalogado como un “pendejo” no en pocas ocasiones. Esta tensión quedó de manifiesto cuando para el final de la primera interpretación de ‘Wiplash’, suben todos al escenario para cerrar la noche. Mientras están decidiendo qué tema tocar Axl se acerca al micrófono y lanza un duro “le dijimos que nadie conocía esa canción”, en alusión al corte del primer disco de Metallica, agregando “pero esta noche él quiere ser un leñador”, esto por la camisa con la que vistió James, cerrando con un palmoteo en la espalda del líder de Metallica. La cara de Hetfield es de fastidio, pero decide seguir de largo, casi sin darle importancia y comienza a hacer una parte de ‘The Lumberjack’ (El leñador) la canción de Monthy Pytton para luego arremeter con la segunda versión de ‘Wiplash’ con un “ahora la cantaré yo”. En medio de la canción Axl se lanza dos veces al público, desviando toda la atención desde el escenario hacia su persona, siendo rescatado por un ejército de guardaespaldas.

Mala relación

Esta no-relación entre ambas voces se profundizará aún más cuando en el año 1992 Metallica y Guns n’ Roses salieron de gira juntos por el verano norteamericano. El 8 de agosto de ese año durante un show en la ciudad de Montreal James Hetfield sufrió quemaduras producto de la pirotecnia del escenario, debiendo suspender la actuación. El show debía seguir y Axl y sus chicos saldrían para cerrar esa accidentada noche, pero no fue así. El cantante de Guns n’ Roses decidió abandonar el escenario recién comenzado el show y el caos se instaló por un rato no menor a la salida del estadio con desórdenes que dejaron destrozos y muchos detenidos. “Axl podría haber salido y salvar la patria, pero no fue así”, diría Lars Ulrich mucho tiempo después para la cadena MTV.

En Youtube hay imágenes de James Hetfield imitando a Axl o leyendo un pliego de exigencias que finalmente termina pisoteando.  También Axl acusó a alguna vez a James Hetfield de xenófobo por no querer salir de gira con una “banda de latinos o con personas negras”. Todo como parte de una relación que nunca cuajó, pero que una vez los tuvo a ambos sobre el escenario, por un rato al menos, donde James aguantó las bromas, contando hasta 10 y siguiendo con el libreto de una fiesta que tuvo lo mejor del rock de 1990, todo para celebrar a una revista de rock.


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