Tony Levin , King Crimson: “Tal vez esta no es la banda más fácil de escuchar, pero la recompensa que da es más especial”

El bajista habla sobre el esperado debut del grupo en tierras nacionales, en concierto el 12 y 13 de octubre en el Movistar Arena.

31 May, 2019

Por Jorge I. Lagás

Este año no es como cualquier otro. Es el año en que llega por primera vez a Chile el grupo King Crimson. Uno de los más pedidos desde siempre por la afición local, que concreta este debut como parte de la gira mundial que celebra sus 50 años de historia. En nuestro país tienen dos citas, el 12 y 13 de octubre en el Movistar Arena, la primera de ellas ya está agotada y para la segunda quedan las últimas entradas por Puntoticket.

Para anticipar este hito, nos comunicamos con un viejo conocido: Tony Levin, el bajista de la agrupación, que llegó a sus filas en 1981 y desde entonces ha sido uno de los principales aliados de Robert Fripp, que como todos sabemos es quien comanda el colectivo.

-Saludos, Tony, ¿cómo te sientes de volver por acá?

-Grandioso, es bueno estar de gira nuevamente con King Crimson. Para mí, que ya he estado antes en Chile en otras instancias, se hace muy especial llegar ahora con King Crimson. Y sé que para todos los integrantes es así. Vamos a estar ahí terminando el tour, será algo histórico.

-Tal como dices, has estado antes acá en varias ocasiones con tu banda Stick Men, así que ya conoces al público chileno, pero ¿qué esperas ahora, con esto que por supuesto será distinto?

-También he estado ahí con Peter Gabriel. Y bueno, uno nunca sabe qué esperar, pero sí tengo claro que el público de Chile es muy apasionado por la música y sé que tienen un muy buen entendimiento de lo que es la música progresiva. Lo que es bastante bueno para los que, como nosotros, que hacemos música un poco diferente al rock normal y pop normal. En ese sentido me puedo sentir ahí como en casa. Además creo que la atmósfera cultural de Chile es muy especial.

-Las veces que habías venido siempre nos decías que tenías muchas ganas de llegar con King Crimson a esta parte del mundo. Honestamente, ¿cuánta influencia tuviste en que se decidieran a venir?

-Cero. No les importa lo que yo quiera (risas). La decisión de donde tocar es del management y los agentes, no de la banda. Ni nos preguntan. Si todos los años les digo donde me gustaría tocar, no importa. No sé cuáles son los criterios, pero nos dicen donde tocamos y simplemente vamos y lo hacemos. Me gustaría decir que esto fue gracias a mí, pero no sería verdad.

-Lo de los 50 años tiene todo un simbolismo, pocas bandas pueden llegar a eso y sobre todo de las características de King Crimson, ¿cómo dimensionas ser parte de una experiencia así de importante?

-Bueno, el tour propiamente tal aún no comienza, lo haremos la próxima semana, así que no podría decirte lo que es ya estar inmerso en la gira. Todavía estoy preparándome y practicando, pero creo que es un punto muy estimulante para la banda. No sólo por los 50 años, que es mucho tiempo, sino además por lo interesante de ser una banda que ha cambiado tantas veces pero mantiene su identidad. Lo que hacemos ahora es desafiar al público con nueva música, que nos encanta, pero además tocamos harto del material más familiar, de los años clásicos del grupo. Y lo modificamos un poco. Así, tiene un carácter progresivo y al mismo tiempo muy respetuoso con la historia. Nos hemos aprendido muchas canciones del catálogo, entre 50 y 60 canciones que tenemos para elegir. Y Robert nos dirá en la misma tarde antes de cada show qué es lo que vamos a tocar esa noche. Por lo tanto los shows serán diferentes en cada concierto. No somos esa clase de banda que toca siempre lo mismo. Para mí es algo muy desafiante, sobre todo la música de los primeros años, cuando yo todavía no estaba en el grupo, es difícil así que estoy practicando.

-Entonces, van a tocar música de todas las épocas, ¿de los 70, de los 80, de los 90 y lo más reciente?

-Sí. Cuando tocamos material clásico, Robert nos dice que lo afrontemos como si hubiera sido recién compuesto. Así que no lo tocamos igual que la versión original. En realidad nada puede ser igual con esta banda, porque tenemos tres bateristas. Las versiones originales eran con uno solo, o a lo sumo dos. Y además ahora los tres no tocan todos la misma parte, están todo el tiempo inventando estrategias para complementar lo que hacen. Varias veces me he sorprendido viéndolos tocar y cómo se las arreglan para encontrar formas creativas de sumar lo que hace cada uno.

-Esa es una de las cosas más llamativas de la formación actual, el trío de bateristas: Pat Mastelotto, Gavin Harrison y Jeremy Stacey. Te toca a ti trabajar con ellos en la base rítmica, tal vez nunca se te había ocurrido que terminarías tocando con tres bateros.

-No, nunca la imaginé. Es algo típico de King Crimson: cuando Robert me dijo que tendríamos tres, lo primero que pensé es que nunca había pensado en eso (risas). Lo segundo fue que tal vez no era buena idea, porque sería muy difícil. Lo tercero fue que tengo un gran respeto por la visión de Robert y cada vez que tiene una idea que me involucra, suele ser buena, así que la sigo. Siempre sale algo bueno: música maravillosa, ideas refrescantes, cualquier cosa. Al principio fue difícil encontrar mi lugar en ese sistema y además no eran cualquier baterista los que estaban poniendo, sino personas con características muy específicas. Pero después se hizo más fácil poner el bajo. Es difícil de describir, pero el público se va a dar cuenta. De hecho decidimos poner las tres baterías al frente, para que vean todo. Y nosotros vamos más atrás.

-Se ha producido un fenómeno interesante, sabemos que la música de King Crimson no es de naturaleza muy masiva, pero el impacto que tuvo el anuncio del aniversario y la gira hizo que mucha gente empezara a hablar de King Crimson y a revelarse una fanaticada que era mayor a lo que muchos pensaban. ¿Cómo ves esa situación?

-Es curioso, porque como parte de la banda, me paso el tiempo tocando y metido en toda esta actividad, así que no tengo contacto muy directo con todas esas reacciones. Pero me alegra, por supuesto, que más gente sepa de nosotros y toquemos en lugares más grandes de lo común. No importa tanto el número, sino la pasión del público y el grado en que se abran a nuestra música y se desafíen a sí mismos. Eso es lo que nos estimula y nos lleva a compartir esto que hacemos. Lo de ahora es especial, seguramente habrá más giras más adelante, pero no serán como esta.

-Usaste el concepto de “abrirse” a esta música, efectivamente uno de los mayores legados de King Crimson es abrir las mentes de quienes los escuchan. Fue así como fueron inspirando a otras bandas que vinieron después, y en general estimulando la vida de muchas personas al romper barreras mentales. ¿Lo sientes así también?

-De hecho nos pasa a nosotros mismos. Las ideas de Robert abrieron mi propia mente. Tal vez esta no es la banda más fácil de escuchar, tal vez no es para todo público, pero la esperanza es que la gente preste más atención y haga un esfuerzo un poco mayor y así la recompensa es más especial que la que te puede dar el pop o la música fácil. Eso es lo que nos gusta y me siento afortunado de que haya un público para esta música.

-¿Recuerdas cómo fue para ti la primera vez que escuchaste a King Crimson, por ejemplo?

-Curiosamente, cuando me pidieron entrar a la banda, primero no se iba a llamar King Crimson. En segundo lugar, no sabía realmente de ellos. Era 1981 y conocía a Robert Fripp de grabaciones y giras con Peter Gabriel. Sabía que había tenido un grupo con ese nombre y seguramente había escuchado “21st century schizoid man”, pero sin darle mucha atención. Había estado muy metido en la música que yo mismo tocaba, así que no tenía tiempo para otros grupos. De modo que estaba con Peter Gabriel y Robert me invitó a tocar con Bill Bruford y Adrian Belew. Por lo tanto no pensé “oh, voy a entrar en King Crimson”, porque no era eso. Nos gustó lo que hicimos y el grupo se iba a llamar Discipline. Después cambiamos el nombre a King Crimson y el disco pasó a llamarse “Discipline”. Fue una sorprendente e interesante introducción a la banda para mí. En los ensayos no tocábamos nada del material anterior de King Crimson, era realmente una banda nueva a la que estaba entrando y no me daba cuenta todavía, de forma plena, de la forma en que Robert escribía y la sensibilidad que ponía en su música.

-¿De verdad no habías escuchado a King Crimson hasta ese entonces? No deja de ser un dato llamativo.

-¡Lo es! No diría precisamente que no los había escuchado nunca, pero no les había prestado atención. Robert me invitó a tocar esa música y fue algo completamente nuevo para mí. Pero quizás fue bueno que se diera de esa forma.

Las últimas entradas para ver a King Crimson en el Movistar Arena el 13 de octubre están a la venta por sistema Puntoticket. Las del 12 ya están agotadas.

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