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El nuevo «álbum blanco» de The Beatles: La experiencia de estar inmerso en históricas sesiones

Festejamos el relanzamiento de aniversario 50 de una de las grandes obras de la banda.

Festejamos el relanzamiento de aniversario 50 de una de las grandes obras de la banda.

Por Rainiero Guerrero.

En cada reedición del catálogo de The Beatles se explora (y explota) todo ese material que no quedó en el corte final y sin importar si esa pieza fue buena o mala, no hay espacios para ese tipo de cuestionamientos porque un fanático de la banda de Liverpool sabe que todo eso que no quedó vale tanto o más que aquello que si salió, de hecho, eso lo sabe hasta el no tan fanático. La versión nueva del Álbum Blanco, remezclada por Giles Martin (hijo de George Martin) nos lleva nuevamente a la intimidad de una banda que comenzaba un difícil proceso de distanciamiento. El viaje a la India, lejos de armonizar la estabilidad interna, y la entrada en escena de Yoko Ono comenzaron a minar una estructura que parecía indestructible. El “mounstro de cuatro cabezas” como lo definiría Mick Jagger años después cuando le tocó el turno de inducirlos al Salón de la Fama del Rock and Roll en 1988, comenzaba a mostrar sus primeros quiebres que muy bien relatara el difunto ingeniero de grabación Geoff Emerick en su libro ‘El sonido de los Beatles’ (2011).

El nuevo White Album es una caja de lujo que incluye 6 discos y un libro con imágenes que dan cuenta de la trastienda de un proceso que desembocó en un disco doble de 30 canciones, considerada como la revancha de John Lennon a lo que había sido Sargent Pepper Lonely Heart Club Band (1967), trabajo que siempre estuvo bajo la tutela de Paul McCartney quien logró llevar a sus tres compañeros hacia el camino que él quería. El Álbum Blanco no sería otra oportunidad para McCartney con un Lennon sumergido en el amor profundo hacia Yoko y el inicio de una peligrosa relación con drogas más duras como la heroína que hicieron de las sesiones en Abbey Road algo inestables, incómodas, tensas y geniales a la vez. Los tres estudios de la EMI al servicio de la banda y cada uno de sus integrantes por su propia cuenta creando, deshaciendo y solicitando ayuda sólo cuando fuera necesario.

Ozzy Osbourne ha dicho en innumerables ocasiones que The Beatles es su banda favorita y el Álbum Blanco su disco de cabecera por siempre, entendible. Se trata de un collage de múltiples estilos, una paleta sonora infinita que permitió al grupo explorar el rock más duro como el proto rock casi punk/metal de Helter Skelter, la irrupción de aspectos de la electrónica y la experimentación sonora en Revolution 9, incluso algo que no tenía antecedentes en su propia historia, un invitado, un músico que no fuera uno de ellos sería parte del disco y ese invitado fue Eric Clapton quien daría vida a una de la intervenciones más recordadas en la historia del rock con el corte escrito por George Harrison While My Guitar Gently Weeps, posiblemente el momento exacto en que el solo de guitarra pasó a ser una pieza de deseo, una expectativa, algo esperado en la era de las guitarras en el rock.

El Álbum Blanco y esta reedición que conmemora los 50 años de su publicación nos vuelve a generar la sensación de que nunca se han ido, siguen ahí, presentes cada toma que los escuchamos hablar entre ellos, con Lennon haciendo la cuenta de inicio de una canción, McCartney dando una instrucción al control, en las risas, en las palabras y en la respiración, todo eso junto son un pase único e imaginario que nos permite sentarnos a un costado de uno los estudios de Abbey Road y ser testigos del trabajo en progreso, de la creación en acción, del arte respirando historia. Cierren sus ojos, sientan el aroma del estudio, el color de los sonidos y frente a ustedes la banda más importante de la historia de la música popular del siglo XX creando una obra única e irrepetibe: The Beatles.

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