ENTREVISTAS

Deen Castronovo, The Dead Daisies: “La gente le dice rock clásico a esto pero es simplemente rock & roll llevado al máximo”

Por Jorge I. Lagás

En abril de este año el supergrupo The Dead Daisies volvió a decir presente en el panorama actual del hard rock con el lanzamiento de su nuevo disco “Burn it down”. El nuevo combo de canciones mantiene la línea musical que han venido ofreciendo y que los tuvo debutando el año pasado en Chile, pero tiene como una de las novedades el estreno de su nuevo baterista, el reputado Deen Castronovo.

Nuevo en el grupo, pero un viejo lobo de la escena rock. Partió en los 80 tocando en bandas como Cacophony (con Marty Friedman y Jason Becker), Bad English (con Neal Schon) y Wild Dogs; en los 90 tocó con Ozzy Osbourne, Steve Vai, GZR (con Geezer Butler) y Steve Vai; en los 2000 se unió a Journey, donde estuvo hasta 2015, cuando fue despedido por los cargos de violencia intrafamiliar puestos en su contra y que le valieron una condena de cuatro años de libertad condicional. Su reaparición, después de todo ese proceso, es como parte de una de las agrupaciones que mantienen fuerte la potencia y frescura del hard rock de siempre. Integrados por John Corabi (ex Mötley Crüe) en voz, Doug Aldrich (Whitesnake, Dio) en guitarra, Marco Mendoza en bajo y el guitarrista fundador David Lowy.

Pudimos hablar unas palabras con Castronovo, a propósito del comienzo de esta nueva etapa para él y para The Dead Daisies:

-Deen, ¿cómo te has sentido desde que entraste a los Dead Daisies?

-Increíble, es un grupo humano excepcional. A Doug Aldrich lo conozco hace mucho tiempo, ha tenido una tremenda carrera. Y John Corabi hizo el mejor disco de Mötley Crüe. David también es un gran tipo. La verdad es que no puedo pedir algo mejor que esto. Soy un baterista hard rock haciendo lo que más le gusta, tocar hard rock.

-¿Era un poco lo que estabas buscando en este momento para volver a tocar música?

-En realidad no estaba buscando algo. Estaba esperando. Esperando a ver qué era lo que Dios ponía en mi camino. Había terminado de grabar para un disco solista de Johnny Gioeli, vocalista de Hardline, y al llegar a casa me llamó Doug, contando que Brian Tichy (anterior baterista de The Dead Daisies) ya no iba a hacer el nuevo disco y que me había dejado recomendado a mí. El timing fue perfecto.

-El año pasado, cuando todavía estaban con Brian, el grupo vino a Chile, hicimos unas cosas con ellos y nos pareció que tienen la dinámica de una pandilla de amigos. ¿Lo sientes así también?

-Absolutamente. Es una hermandad. Con Marco y Doug he hecho discos antes. Con David Lowy no me había tocado y con John Corabi tampoco, y soy un fan de John y lo que ha hecho en The Scream, en Union y, como dije antes, en Mötley Crüe, donde cantó en el mejor disco que jamás haya hecho Mötley Crüe. Al menos para mí lo es. John es un tremendo frontman y me da mucho gusto ser parte de esta hermandad.

-Así que tienen este nuevo disco “Burn it down”, ¿cómo fue el proceso de hacerlo?

-Sólo tuve tres o cuatro días para aprenderme las canciones, ya habían empezado a trabajar desde antes que yo me integrara. Así que fue un bonito desafío y me parece bueno haber respondido a lo que esta música requería. Ese era el objetivo. Necesitaban harto groove y eso es lo que hicimos, me tiene muy orgulloso.

-¿Cómo ves lo que hace The Dead Daisies en el sentido de refrescar el hard rock, en tiempos en que sus exponentes no están tan visibles como antes?

-Creo que somos una prueba de que aún se puede tocar fuerte y con onda. A veces la gente le dice a esto “rock clásico” y eso suena un poco añejo, yo diría que es simplemente rock and roll llevado al máximo. Seguro lo sabes. Como periodista, creo que muchas veces debes haber escuchado todas esas cosas que dicen hoy en día, que esto está medio muerto o algo así. Hay gente preguntándose dónde está el rock and roll. Eso es lo que me gusta de esta banda, que respetamos nuestras raíces, pero tocamos poniendo toda nuestra artillería.

-Sabemos de los problemas que tuviste estos últimos años. ¿Cómo te ayudó la música a salir del hoyo?

-Fue muy importante. La música es terapéutica. Como baterista y cantante, lo que he hecho en The Dead Daisies y Revolution Saints me ha servido para exteriorizar mis sentimientos. Pasé tres años sin tocar música, y al volver a hacerlo pude enfocarme en dejar las drogas y el alcohol. Pude volver a ser un hombre de familia, un padre, un abuelo, esas fueron mis prioridades. Lo único que me faltaba era volver a tocar música. Creo que Jesucristo me abrió una puerta y pude hacerlo. Estoy muy agradecido y para mí es una de las mejores cosas del mundo.

-Has tocado en muchas bandas en tu vida. ¿Cuál es la mejor parte a la hora de entrar a un grupo nuevo?

-Lo más emocionante es tocar en vivo. Me gusta crear y grabar en estudio, pero no hay nada con estar frente a los fans que se saben las canciones. La interacción, la energía, ver cómo disfrutan, esa es la mejor parte de ser músico.

-¿Piensan venir a mostrar “Burn it down” a Sudamérica y a Chile?

-Seguro, a mí me encantaría, porque no fui la otra vez. No sé si este año, pero quizá el próximo, quién sabe. Queremos estar ahí.

Este es el más reciente single y video de The Dead Daisies, «Dead and gone»:


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