Wayne Hussey: “Cuando compras un ticket también compras expectativas y hay que responderlas”

Wayne Hussey: “Cuando compras un ticket también compras expectativas y hay que responderlas”

Por Jorge I. Lagás

Una de las figuras más importantes de la historia del rock gótico vuelve a Chile para presentarse en concierto: Wayne Hussey, vocalista y líder The Mission y ex integrante de Sisters of Mercy, estará este fin de semana por partida doble en el territorio: sábado 12 de mayo en Concepción, en el Bar Callejón; y al día siguiente, domingo 13, en Santiago, en el Teatro Coca Cola del barrio Bellavista.

La idea es presentar un set de corte íntimo donde repasará su material con The Mission, Sisters of Mercy y algunos covers interesantes. Así que lo llamamos para conversar un rato.

-Hola Wayne, ¿cómo anda todo?

-Bien, siempre lo he pasado bien en Chile. La primera vez fue como el 2000, después volví algunas veces con la banda y otras solo. Así que voy por la otra, la gente siempre ha sido cariñosa conmigo, eso me ilumina.

-Sabemos que sueles cambiar tu set cada noche, ¿sabes ya lo que vas a tocar acá, o será sorpresa?

-Será una sorpresa. No para mí, porque obviamente tengo que saber lo que voy a tocar. Tengo casi 150 canciones para elegir, así que siempre depende de cómo se sienta. A veces la gente pide canciones. Tiendo a no tocar necesariamente los grandes hits de The Mission, esos los toca la banda. Son canciones que seguramente no escucharás en un show de The Mission. De todos modos son canciones que la gente conoce, que reconocerán. También algunos covers. Cada show es un viaje aparte.

-¿Cuál es la importancia de revisitar toda esta historia de The Mission y el resto de tu carrera?

-No es tan importante, en realidad. Es sólo que esto es lo que hago. Es parte de mi historia, pero no es tan importante. No va a hacer una gran diferencia en el mundo. Me gano la vida con esto desde niño y no va a cambiar mi carrera a estas alturas. Sé que estas canciones significan mucho para alguna gente y me siento muy gratificado que así sea, pero no es en lo que piensas cuando haces una canción.

-En la parte de los covers, ¿incluyes las canciones y artistas que te han inspirado, o es otro el criterio para elegirlos?

-No realmente. Lo primero es que sean canciones que sean sencillas para poder tocarlas. Si no, no me van a salir. Lo segundo, que sea una canción de la que pueda hacer mi propia versión, apropiarme de ella. Esa es la gracia de los covers.

-Sabemos que estás escribiendo tus memorias, ¿en qué va ese proyecto?

-Estoy en eso, es un libro que toma tiempo escribir. Voy como en la mitad, llevo más de un año y no sé cuánto me falta, quizás de aquí a fin de año. Por ahora sólo escribo, hay mucho material. Y eso que sólo me remito a lo importante, no soy Winston Churchill, mi vida entera no merece ser contada en tanto detalle.

-¿Qué te ha parecido el ejercicio de mirar para atrás y ver lo que has hecho?

-Muy interesante como proceso. El internet es muy útil, porque hay fans que han grabado shows y otras cosas y se comparten. Eso me ha ayudado mucho. Empiezas a recordar algo y después viene una avalancha de cosas asociadas. Muy interesante.

-¿Cambiarías algo de ese pasado?

-No, no, no. No hay nada que cambiaría. No siempre fui la persona más agradable del mundo ni hice siempre lo correcto, pero la persona que soy es el resultado de eso: el viaje que he tomado en mi vida. Estoy OK con quien soy a mis casi 60 años. Y esto es para todos: sea lo que sea que hayas hecho, es lo que te llevó a ser quien eres.

-En otras ocasiones has declarado que sientes una especie de comunión con tu público, ¿cómo se da eso?

-Sí, se da con The Mission y creo que también cuando toco solista. Creo que cuando compras un ticket para ver un show también compras expectativas. Una especie de trato que haces, que tiene que ser correspondido. No creo que pase sólo con The Mission, muchas bandas tienen una relación especial con su público. Son momentos que se dan entre uno y la gente, bastante único. Una energía especial que se da en los conciertos, hay que estar ahí para sentirlo.

Para estar ahí entonces, en Concepción el Bar Callejón está en calle Cochrane #1269 y las entradas están en Ticketplus a $25.000; y para Santiago, el Teatro Coca-Cola está en calle Dardignac #0165, barrio Bellavista, con entradas en Puntoticket y puntos habilitados en tiendas Hites y Cinemark, de $22.000 a $35.000 más cargo por servicio.

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