Deftones en Chile: Ritual de exploración colectiva

Teatro Coliseo, lunes 28 de mayo.

29 May, 2018

Teatro Coliseo, lunes 28 de mayo.

Por Jorge I. Lagás

Fotos: Carlos Müller (gentileza producción)

Cerca de 17 años han pasado de la primera vez que Deftones tocó en Chile. Desde entonces han tenido varias visitas y pasado por diferentes formatos, desde festivales masivos hasta encuentros más íntimos. Esta vez se vinieron a hacer tres conciertos seguidos en el Teatro Coliseo, el primero se vivió el lunes 28 a recinto lleno (están todas las fechas agotadas) para mostrar su último disco “Gore” y mover a su gente con sus canciones de siempre.

El aperitivo corrió por cuenta de Quicksand, post hardcore de carácter histórico procedente de New York, encabezados por Walter Schreifels, ex integrante de Gorilla Biscuits y Youth of Today. Y que cuenta en sus filas con el bajista Sergio Vega, también parte de Deftones, por lo que estará todas las noches dándose un doblete. Sencilla pero efectiva presentación del trío, que se hizo un nombre en la escena de los 90 con un par de discos y ahora están reunidos en una nueva etapa. Varios los conocieron recién ahora, así que es bueno que se les abran estos nuevos espacios.

Pasadas las 22 horas salió Deftones a hacer su trabajo: desatar las emociones de las personas que los han seguido durante varios años y que los acompañan en cada cita. Arrancaron con “Rocket skates” y siguieron con “Around the fur”, dando pie a un set que tuvo puntos altos como “Digital bath”, “My own summer (shove it)” y el ya infaltable cierre con “Engine no. 9”.

El sonido de Deftones es muy de atmósferas y vaya si generaron una intensa esta vez. Aunque en estudio son más versátiles en ese sentido por poder incluir más ambientes, ya que en vivo se vuelcan por el lado más potente y movedizo, se nota ese aspecto que les ha dado su grandeza y los hace algo tan difícil de clasificar: ¿es rock alternativo? ¿es una especie de metal? ¿es “aggro”, como se les rotuló al principio? Ninguna de esas descripciones parece acomodarles, ellos han diseñado su propio estilo y con él han ejercido una influencia que se nota en muchas bandas de hoy.

Lo otro es la conexión emocional que generan con su público. Por lo general, la gente que llega a este tipo de música son personas disconformes con la realidad que les tocó vivir por defecto, buscan algo más allá. Y en bandas con estas han encontrado ese “más allá”, que en este caso no tiene nada que ver con lo sobrenatural, sino todo lo contrario, es más real que mucho de lo que nos rodea. Deftones, de hecho, es de los que mejor han sabido perfilar esa búsqueda compartida con sus seguidores, por eso entre ellos y su gente hay más que un mero gusto por la música que hacen. Hay una misión en común entre ambos.

Buen sonido para los liderados por Chino Moreno, que lució su voz en gran estado, como siempre, pasando de los instantes más emotivos a esos desgarradores gritos que son parte de su marca registrada. A su lado sigue teniendo a Stephen Carpenter en guitarra y Abe Cunningham en batería como miembros históricos, complementados con el mencionado Sergio Vega en bajo (que está desde que Chi Cheng no pudo seguir tocando y se quedó definitivamente tras su fallecimiento) y Frank Delgado en teclado y secuencias.

A varios se les hizo corto, pero siempre se querrán más canciones cuando se trata de una banda adorada y con harto material para elegir. Habrá más noches, donde seguramente echarán más mano a su catálogo. Por mientras, se cumplió el ritual de cantar a todo pulmón estas canciones que han marcado vidas.

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