Editorial de Freddy Stock, viernes 17 de noviembre.

Idiotas… Así, como idiotas, eran conocidos en la Antigua Grecia aquellos que sólo se preocupaban de sus propios asuntos sin importarles su entorno, su sociedad, el mundo que estaban construyendo. Nace del latín “idios” que significa, precisamente, lo privado o lo personal. El máximo pecado de los idiotas de la Grecia pensadora era no concurrir a los eventos de la democracia porque para los hombres libres era todo un honor pertenecer a las decisiones colectivas y ser parte de ellas.

Tal vez por eso y ya dentro de la cultura grecorromana, la palabra idiota se fue transformando en uno de los peores insultos que pudieras recibir, ese que te cataloga como un estúpido, un indiscreto, un sujeto incapaz de usar el argumento por sobre la descalificación.

La historia fue enseñando que la democracia es, como han dicho varios, el más perfecto de los imperfectos sistemas de convivencia que han existido, un ser vivo que muta y crece pero que también tiene el riesgo de morir si no se alimenta y se renueva desde su propia ciudadanía. Este domingo tenemos otra oportunidad para seguir fortaleciendo nuestra democracia que tanta sangre ha costado también en nuestra historia reciente.

Ir a votar es defender tu idea pero también es un homenaje para tantos que a lo largo de nuestra vida cívica han pagado un alto precio por conservar o recuperar la democracia. Por eso yo voto y seguiré votando mientras pueda. También como un homenaje y para no sentirme, como diría un pensador de la Antigüedad, en un perfecto idiota…


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