MALDITO ROCK AND ROLL

Marky Ramone, Stgo Rock City: Pase lo que pase, siempre seremos una familia feliz

Por: Javier Sandoval
Fotos: Roberto Vergara

“Los Ramones salvaron mi vida”, con aquella premisa me gustaría partir estas palabras que recordarán la actuación de Marky Ramone en el reciente festival Stgo Rock City. Si bien fue un show algo disímil en comparación con el folk de Kuervos del Sur, la frescura de Tayler Bryant y la histeria colectiva provocada por Def Leppard, de todas maneras supo cómo izar en alto un emblema de actitud y carácter que tiene como avatar a un sobreviviente de una de las bandas más influyentes de la historia de la música. Un tributo a estas alturas del juego más que necesario, ya que nunca es tarde para conectarnos con ese espíritu de tres acordes que cambió para siempre este bizarro mundo.

Ojalá llegar a los 65 años con la energía de Marky Ramone, ya que si me preguntan ahora, no me veo a esa edad tocando 28 canciones de corrido, sin pausa alguna, y menos con el tempo de éstas. La jornada comenzó con «Rockaway Beach», «Teenage Lobotomy» y «Psycho Therapy», canciones que forman parte de un setlist plagado de grandes éxitos y que está más que testeado, ya que éste sólo varía un mínimo de canciones entre show y show. Como variantes para todos quienes ya hemos visto conciertos del ex Ramone en Chile, se encontraron “Oh Oh I Love Her So”, “Let’s Dance”, “Surfin’ Bird” y “California Sun”.

Relacionado con lo último, a Marky Ramone lo sigo en vivo desde principios de década. Desde 2011 hasta la fecha no me he perdido ninguno de sus shows, por lo mismo puedo decir que su reciente presentación en el Estadio Monumental ha sido, quizás, la más baja. Pasando por alto algunos instantes de notoria descoordinación que se dejaban ver en los gestos del mismo baterista, o el hecho sentimental de que mientras más íntimo el recital será mejor (Caupolicán 2011 y La Batuta 2014 fueron majestuosos y me quedo corto de palabras), también está el factor de vacío que provoca la ausencia de Michale Graves en las voces. Si bien el vasco que actualmente canta en el conjunto tiene una similitud tanto física como vocal con el siempre amado Joey Ramone, el ex Misfits daba un show aparte, tanto por su carisma, sus momentos en acústico, como también por la añoranza del periodo “American Psycho” y “Famous Monsters” del grupo horror punk.

Claro, quizás fue el más bajo de sus espectáculos dados antes en Chile, pero no por eso vamos a echar por la borda un concierto que disfrutamos de principio a fin y que cumplió con la esencia y marca ramonera: temas directos al centro del corazón, sin pausa, comandados por el grito de guerra “one/two/three/four” original del gran Dee Dee que daban paso a himnos como “Rock N’ Roll High School”, “Judy is a Punk”, “Do You Remember Rock N’ Roll Radio?”, “The KKK Took My Baby Away”… en fin, podría mencionar todo el setlist acá. Ya finalizando la actuación llegó el épico instante de cantar el cover punk de “Have You Ever Seen the Rain?” bajo una lluvia que cada vez bajaba en intensidad, para luego concluir con la versión de “What a Wonderful World” y la inmortal “Blitzkrieg Bop” (escuchar como todos los presentes en el estadio gritaban “Hey! Ho! Let’s Go!” ponía los pelos de punta).

El concierto pudo haber estado algo débil en comparación con los anteriores, pero por su historia, su legado y su esfuerzo de mantener vivo un estilo de vida, a Marky se le respeta y “banca” hasta el último de los días, porque gracias a estas canciones de tres acordes nosotros hemos brindado con amigos, caminado con la frente el alto por la calle cuando nuestro día estaba nublado y cerrado los ojos pensando que esos cuatro locos bizarros del barrio de Queens aún están con nosotros en la jungla. Pase lo que pase, siempre, pero siempre, seremos una familia feliz. Gabba Gabba Hey.


Contenido patrocinado

Compartir