Editorial de Freddy Stock, martes 27 de junio.

Me van a perdonar, pero yo creo que este fue un buen debate… Así es, el encontronazo de los tres candidatos de la derecha en su primer y único debate televisivo cumplió cabalmente su objetivo. Primero, nadie puede alegar de que no se vio confrontación y una bien dura, tanto que pasó por momentos derechamente hilarantes. Manuel José Ossandón tenía todo el derecho de defenderse de lo que ha acusado de ser una encerrona política del comando de Sebastián Piñera; Felipe Kast tenía cuentas pendientes con Ossandón por tratarlo de ministro “penca” y con el propio Piñera que lo sacó de ese ministerio de manera abrupta e hiriente. Y Piñera, claro, se notó que no quería estar ahí en cada movimiento espasmódico que la cámara nunca ocultó.

Faltaron propuestas políticas, dirán algunos. Y es cierto. Pero, señores, eso viene después de esto otro, luego de que lo humano –porque los políticos son humanos- quede más o menos resuelto para subir el otro escalón en la evolución democrática. Y aquí falló la derecha. Porque si se hubiera atrevido a hacer dos o tres debates al menos, como ocurre en las disputas democráticas del Occidente moderno, estaríamos esperando ahora esas directrices. Porque nunca cabe todo en un único enfrentamiento y es por esto que todos nos quedamos ahora con este duelo de Los Tres Chiflados, donde los golpes fáciles resultan más graciosos que los duros argumentos…


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