Noticias

Las primeras palabras de Eddie Vedder tras la muerte de Chris Cornell: «Lo miraba como mi hermano mayor»

Revisa su discurso completo.

A casi tres semanas de la muerte de Chris Cornell, finalmente Eddie Vedder se refirió a la partida de la voz de Soundgarden.

El líder de Pearl Jam no participó del funeral ni tampoco se había dirigido de forma directa al fallecimiento de su amigo, hasta que en medio de su show en el Eventim Apollo de Londres, el cantante se tomó un tiempo en medio de su set para hablar de forma pública, con un sentido y nostálgico discurso, que te dejamos completo a continuación…

«Por estos días es difícil estar concentrado a veces. Pensaba sobre la historia de este edificio y la historia de Bowie. Así que comencé a pensar sobre eso y mi mente comenzó a divagar. No es algo bueno.

Realmente no he hablado sobre algunas cosas. Ahora se siente como algo público porque perdí a un amigo realmente cercano, alguien que… diré esto también. Cuatro chicos crecimos juntos, cuatro hermanos. Y hace dos años perdí a mi hermano de manera trágica, como ese accidente. Después de perder a otras personas, no soy bueno hablando de eso… No me siento capaz de de aceptar la realidad y así es cómo trato el tema.

Así que quiero estar ahí para la familia, para la comunidad, para mis hermanos en la banda y también para los hermanos en su banda (Soundgarden). Pero estas cosas tomarán tiempo, mi amigo se ha ido para siempre y yo sólo tendré que… estas cosas requieren de tiempo y sólo deseo decir esto a todas las personas que se han sentido afectadas en estos días. Han vuelto a casa y aquí se ha apreciado profundamente, se ha apoyado y enviado buenos pensamientos a un hombre que era… él no fue sólo un amigo, fue alguien a quien yo miraba como un hermano mayor.

Cerca de dos días después de conocer la noticia, creo que en la segunda noche, estábamos durmiendo en un lugar, cerca del agua, un lugar que a él le hubiera encantado. Y todos los recuerdos comenzaron a llegar alrededor de las 1:30 am, lo que me despertó. Llegaron como grandes recuerdos, recuerdos en los que he pensado en todo momento. Como si los recuerdos fueran unos grandes músculos.

No pude detener esos recuerdos. Traté de dormir. Es como si tus vecinos estuvieran tocando música y no pudieses hacer nada. Pero ahí estaba bien, porque también aparecieron pequeños recuerdos sin parar. Y me di cuenta de lo afortunado que era por contar con esas horas de recuerdos, que fueron fugaces, y tuve horas de aquello. ¿Qué tan afortunado fui? No no quería sentirme triste, quería estar agradecido, no triste. Sigo pensando en esos recuerdos y viviré con ellos en mi corazón y lo amaré por siempre».


Contenido patrocinado

Compartir