Editorial de Freddy Stock, lunes 04 de mayo.

Evo Morales se salió de madre… En verdad, los dichos del Presidente boliviano sobre Chile y sus autoridades son ya parte del paisaje latinoamericano pero en el contexto de lo que fueron los alegatos en La Haya, adquieren una dimensión distinta. Esta vez, Morales decidió atacar a todo el sistema democrático de sus vecinos tras los argumentos que Chile esgrimió en la Corte Internacional de Justicia.

Evo Morales pretendió deslegitimar los argumentos  rivales señalando que  Chile es un país regido por una Constitución que dejó la “dictadura de Pinochet” y que si hubiera Estado de derecho en nuestro país, no estaríamos cuestionando la competencia de la Haya en la demanda boliviana. Además, criticó el alto grado de privatización que acá tenemos  y la existencia de indígenas encarcelados –dijo- por defender sus derechos.

Más allá de si las palabras de Morales encierran verdades o burdos engaños comunicacionales buscando solidaridad internacional, ya se hace inaceptable el tono del Primer Mandatario boliviano. Es un tono que está lejos del decoro de la alta diplomacia y de la dignidad del cargo de quien dirige los destinos de una Nación.

Evo Morales es un personaje que cubre de odiosidad una causa que perfectamente podría tener otros cauces, utiliza el lenguaje de la provocación sin medir consecuencias, al igual que el del matón del curso que sabe atacar cuando se está protegido por la patota.

Y ante la actitud de populistas como Evo Morales, debemos reflexionar sobre la manera en que seguiremos conviviendo con Bolivia. Porque los alegatos de hoy podrían ser el principio de un camino sin destino si en La Haya se declaran incompetentes para dirimir un caso que tiene a Chile y a Bolivia compartiendo un destino a los tumbos…


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