MALDITO ROCK AND ROLL

Primus en Chile: por fin a sus anchas

Estuvimos en el primero de sus shows en el Teatro Municipal.

Por Jorge I. Lagás
Fotos: Pedro Aceituno 

Tres veces había venido Primus a Chile, primero abriendo para Faith No More, después en los festivales Maquinaria y Rockout. Siempre en escenarios ajenos o compartidos. Lo que no es necesariamente malo, para nada, pero a Primus faltaba por verlo en un show propio, exclusivamente con su gente y con libertad para explayarse todo lo que quisieran. Sobre todo siendo un grupo dado a los “volones” musicales y con una larga carrera de donde sacar material, que da para mucho más que una hora de espectáculo.

La oportunidad llegó este 2017 con una serie de conciertos en el Teatro Municipal de Santiago, un recinto con una mística especial que volvió aún más atractiva la cita. El primer show fue este jueves 2 de marzo con el lugar repleto (agotado en un solo día cuando se pusieron a la venta las entradas) y Primus salió a ganar.

Aunque ya ha habido otros shows de rock en el enclave capitalino más emblemático para la ópera, ballet y conciertos sinfónicos y de cámara, sigue siendo interesante cómo se logra subvertir el espíritu de ese lugar con un encuentro distinto: partiendo desde el público, que se tomó las dependencias con pantalones cortos, con poleras negras y logos de bandas, cabeceando en las partes más rítmicas, cantando los coros, gritando en otras partes, incluso algunos hasta se sacaron la polera como si estuvieran en las gradas de un estadio. El mismo Les Claypool hizo una arenga desde el escenario para que la gente abandonara las butacas.

¿Un atentado a la cultura que promueve el Teatro Municipal? En absoluto, el rock también es cultura y su forma de disfrutarlo es parte de ella, mientras no se haga daño a nadie. Pero ver todo eso en un lugar así, era muy loco. Tan loco como tienen que ser las cosas en el mundo de Primus.

En cuanto a la música, al grupo se le vio y escuchó más cómodo y efectivo que en sus anteriores visitas. En su set dividido en dos partes, separadas por un intermedio con animaciones de Popeye en la pantalla, brindaron un buen cargamento de clásicos para el fanático duro, con títulos como “Too many puppies”, “Pudding time” o “Jerry was a race car driver”, aunque omitieron hits como “Tommy the cat”.

De Les Claypool, Larry Lalonde y Tim Alexander, poco más se puede decir en cuanto a su altura como músicos, solamente que esta vez tuvieron un impecable sonido que acompañó su descollante performance instrumental y se pudo apreciar más de cerca, como nunca antes, lo que hace Claypool con sus bajos, que es para no creer cuando se ve en directo. Es cierto que ya no tienen esa energía rebosante de sus primeros años, cuando facturaron sus más recordadas entregas, y al oyente más impaciente no le será tan fácil aceptar cuando estiran las canciones, para lo que se requiere una disposición mental especial. Pero sigue siendo una experiencia ver en vivo a esta entidad que fue una de las primeras que se atrevió a meter a la juguera el rock progresivo, el metal, el funk, la sicodelia y la fascinación insana por el humor negro, los personajes extraños y las realidades alternativas. Su influencia es posible de ver no solamente en la escena mundial, sino en la chilena y latinoamericana, donde caló hondo el estilo Primus.

“Southbound pachyderm” cerró esta primera de tres fechas en el Municipal, que rematarán con un show especial el domingo 5 de marzo en el Teatro Cariola, tocando completo su disco debut “Frizzle fry” de 1990. Finalmente, Primus tuvo lo que merecían ellos y su gente, el mejor concierto que han dado hasta ahora en suelo nacional.


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